sábado, 15 de septiembre de 2018

Cudillero (Asturias). Un pueblo de montaña a pie de playa.

Cudillero es sin duda uno de los lugares más bellos de Asturias, y por ende, más visitado. A pesar de que se nutre en gran parte del turismo, sigue aprovechando su salida al mar y es un puerto todavía de relevancia. Su gentilicio "Pixueto" ya revela los orígenes del pueblo, ya que este denominativo significa "actividad de vivir de la pesca".
Aunque estuvo siempre a la sombra de su localidad vecina Pravia, consiguió desligarse en el siglo XIX y obtener su propio término municipal. Gracias a esta independencia, consiguió ampliar su puerto, y por descontado, su relevancia. 



A pesar de que su población no llega a los 5.000 habitantes, en verano los turistas acuden en masa para admirar sus coloridos edificios. Desde la cima del monte cercano, se puede ver la panóramica del pueblo, con su faro, su puerto, y su inseparable Mar Cantábrico. 



El faro de Cudillero fue construido sobre un peñasco en 1858, y electrificado en 1930. Como curiosidad, decir que este edificio tiene instalada una sirena que emite la letra "D". Por lógica, se le hubiera adjudicado la letra "C" de Cudillero, pero al ser tardía su construcción el faro de Candas se le adelanto, y tuvo que conformarse con este cambio de letra.


Bajo mi punto de vista, la primera toma de contacto con Cudillero tiene que hacerse desde la parte alta. En la zona denominada como la Atalaya. En ella encontraremos el cementerio y y varios miradores conectados con pasarelas. Desde la altura, las vistas hacia el mar y el pequeño núcleo urbano ganan enteros.

Este mirador ha quedado inutilizado temporalmente por la acción del salitre
Una vez hayamos terminado el recorrido de la Atalaya, podemos bajar al pueblo en sí, utilizando los empinados caminos que conducen a la villa. En la zona urbana podemos encontrar la lonja, la plaza de San Pedro y muchos establecimientos dedicados a la restauración. 

Lonja
En definitiva, Cudillero es otro lugar imprescindible de la costa asturiana, que tantos entornos con encanto esconde. 


Fontibre (Cantabria). Nacimiento del Río Ebro.


Entre los bosques cántabros, cercano a la localidad de Reinosa, y más en concreto, al pequeño pueblo de Fontibre, en una zona de gran belleza forestal y faunística, se esconde el nacimiento de uno de los ríos más importantes de la península.
Aunque parezca mentira, el Ebro, el más caudaloso de España, no nace de una gran cascada propulsada por ibones o antiguos glaciares. Este río nace de un pequeño orificio de proporciones minúsculas, con un humilde caudal. 
Cerca del nacimiento, hay un parking bien señalizado y un pequeño centro de interpretación. A partir de ahí, la ruta se realiza a pie en un camino en muy buen estado de conservación. Recomiendo hacer el recorrido temprano si es temporada alta, ya que disfrutaremos en exclusiva del paisaje de fresnos, chopos y otra gran variedad de vegetación. 


Mientras recorremos el camino, avanzaremos junto al río recién nacido, que crea pequeñas cascadas y corrientes suaves. 
Las márgenes están repletas de aves acuáticas, que se han acomodado en un entorno tan favorable. 


Pato descansa a la orilla del río
Pequeña cascada
Tras unos minutos, llegaremos al orificio que inicia el camino del arroyo, que transcurrirá durante casi mil kilómetros nutriéndose de sus afluentes hasta su desembocadura en el Delta del Ebro (Cataluña). En su camino atraviesa lugares tan emblemáticos como Miranda de Ebro, Logroño o Zaragoza, donde pasa a los pies de la Basílica del Pilar, muy unida socialmente al río. 


Ebro a su paso por Zaragoza. Fuente: Wikipedia
Una vez ya en el nacimiento, encontraremos una pequeña ornacina, dedicada a la Virgen del Pilar, donde la gente hace sus pequeñas ofrendas y rogativas. 

Ornacina atestada de ofrendas
Además de la pequeña figura, que permanece oculta tras las rogativas, se halla en el lugar una columna con una pequeña imagen de la Virgen del Pilar. No se sabe a ciencia cierta por qué el Ebro se vincula tanto con esta virgen ni con Aragón, pero el caso es que este detalle despierta las reticencias de los habitantes cántabros, castellanos, riojanos, catalanes y todos aquellos por donde el río transcurre obviando su paso por dichas tierras. 


Columna de la virgen y orificio del nacimiento
El entorno, el rumor del arroyo, y los bonitos colores que adquiere el agua en este tramo, hacen de este lugar un sitio acogedor y relajante, siempre y cuando no acudamos en horas de máxima afluencia de visitantes. 


Primeros metros del Ebro
Las aguas, vírgenes desde su nacimiento en el pico cercano de Tres Mares y su circo montañoso, van degradándose a medida que avanza su cauce. La presencia dañina del ser humano repercute en la flora y fauna del Ebro como en la mayoría de ríos donde el hombre se ha asentado. Químicos, restos de medicamentos, basura, incluso partículas de droga como la cocaína, envenenan sus aguas, llegando completamente contaminadas a su desembocadura y contaminando a su vez el Mar Mediterráneo. A la hora de reivindicar la titularidad del río, todos ponen empeño en acercar "el ascua a su sardina", pero a la hora de preservarlo y mantenerlo, nadie se hace responsable. 
Cuando el Ebro, debido al deshielo o a las lluvias, o a la conjunción de ambos factores, desborda y anega campos y casas, todos los afectados protestan fervientemente. En mi opinión, las fuerzas de la naturaleza son incontrolables, por lo que no debemos ocupar espacios que son del río, y si lo hacemos, debemos de saber de antemano que la partida está perdida antes de iniciarse. 


Los casi 5.000 vertidos autorizados, sumados a los no autorizados, y los "accidentes" ocurridos tiempo atrás, no deberían repetirse, pues el Ebro es fuente de vida, o debería de serlo. 
En conclusión, el nacimiento del Ebro debería ser visitado, sobre todo para tomar conciencia de su belleza, su importancia, y lo que estamos perdiendo a base de contaminantes artificiales. 


ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: los expertos han descubierto que realmente el Ebro no nace en Fontibre, sino a una altura más considerable, en el pico Tres Mares (unos 15 km al oeste). Aunque este hecho fue demostrado tras añadir al agua de dicho pico un tinte oscuro que apareció en Fontibre, en muchas fuentes la noticia no parece haber tenido la repercusión obligatoria y necesaria. El pico Tres Mares se encuentra  a una altitud de 2173 metros. Toma su nombre del nacimiento de tres ríos, que desembocan en 3 mares distintos. El Pisuerga (afluente del Duero), el Nansa y el río Hijar, que se traslada subterráneamente hasta Fontibre, donde cambia de nombre pasándose a llamar río Ebro. 

Playa de las Catedrales (Ribadeo, Lugo)

A merced de las olas, muy cerca de la localidad asturiana de Ribadeo, pero en la provincia de Lugo, se levantan estas colosales rocas talladas por la fuerza del mar. La Playa de las Catedrales se ha convertido en uno de los conjuntos naturales más conocidos, y no es para menos, pues el paisaje que allí se contempla no deja indiferente a nadie. 


Vista de las catedrales
El conjunto, de apróximadamente un kilómetro de largo, es una sucesión de rocas oradadas con el paso del tiempo y los factores climáticos con distintas formas. La pizarra y el esquisto, forman estratos a modo de sierra dentada, dando una espectacular sensación de relieve.


El poder de las mareas, ha creado una sucesión de arcos colindantes a las rocas más grandes, comparables a los "arbotantes" que circundan algunas catedrales esculpidas por el hombre. 
Debido a la masiva afluencia de visitantes, sobre todo en verano, la Xunta de Galicia ha restringido el acceso a la playa, limitando el aforo de la misma. Actualmente, se puede solicitar gratuitamente a traves de una página web. 
Esta limitación de aforo era recomendable, incluso necesaria, puesto que la masificación era tal que la propia playa se convertía en inpracticable. 
Este paraje, de gran belleza, continúa activo, las rocas siguen moldeándose por efecto del viento, el oleaje y la sal marina, por lo que es un lugar algo peligroso. Piedras, de mayor o menor tamaño, han caído sobre algunos visitantes provocando heridas de gravedad e incluso algún fallecimiento por impacto. Las autoridades han valorado cerrar su acceso al público en general, pero finalmente han descartado esta opción. Nunca debemos olvidar que la naturaleza sigue su curso, y que debemos de estar pendientes de sus cambios y sus peligros. 

Entrada a la playa 
Desde hace unos años, la Xunta ha reconvertido los viejos campos de cultivo circundantes en parkings gratuitos, facilitando el aparcamiento en un lugar tan visitado. Además, han habilitado una zona de aseos, información, y atención sanitaria de emergencia. 

Preciosa fota extraida de "RidenRoad"
También se han habilitado unas extensas pasarelas que rodean la playa por su parte superior, desde la que podremos ver todo el paraje natural. Cada ciertos metros, han habilitado miradores para poder obtener distintos ángulos de visión. Estas pasarelas son también muy transitadas en los meses de gran afluencia, ya que mucha gente no puede obtener sus tickets de entrada, puesto que se agotan fácilmente. 

Vista desde uno de los miradores
Si deséais visitar las catedrales, deberéis tener en cuenta la hora a la que programáis la visita, puesto que esta maravilla sólo se puede contemplar durante la bajamar, puesto que en la pleamar el nivel del agua oculta casi todo el paraje. En muchas webs informan de los horarios de la bajamar y la pleamar, así como de las "mareas vivas". 


Recomiendo visitar este monumento natural lo antes posible, pues puede darse el caso de que las autoridades cierren el espacio en caso de repetirse incidentes graves con los visitantes. 

El oleaje rompe contra la roca. Fuente: Lamejorplaya




viernes, 14 de septiembre de 2018

Mojácar (Almería). El rey de la montaña en mitad de la llanura.

No es de extrañar que esta villa almeriense esté catalogada como uno de los pueblos más bonitos de España. Cobijado en una montaña, el pueblo domina extensas llanuras y el mar desde su posición. Todavía quedan muchas casas con la estructura tradicional andaluza. Las paredes blancas usadas para repeler el calor inundan el paisaje, adornadas con plantas y flores de todos los colores.
A pesar de que nuevas construcciones han difuminado el paisaje, Mojácar ya estaba habitada hace miles de años. Tribus de la Edad del Bronce, cartaginenses, fenicios, y otros muchos, vieron la villa como un punto estratégico perfecto. También los musulmanes aprovecharon su posición elevada y con acceso al mar, hemos de recordar que en el siglo VIII, el califato de Damasco ubicó su sede en la provincia de Almería. 



En la actualidad, la expansión de Mojácar se ha producido en la costa, en una subpoblación llamada "Mojácar Playa". De hecho, este nuevo conglomerado de urbanizaciones y hoteles ya supera en extensión y en número de habitantes al pueblo original, ocupando gran parte del litoral, sin respetar el estilo de edificación andaluz. 
A pesar de todo, y para bien del pueblo, el núcleo originario sigue manteniéndose bastante intacto. Inevitablemente, la parte exterior de la localidad ha sido ocupada por distintos hoteles y urbanizaciones, pero no restan apenas encanto a esta villa.
Uno de los lugares más históricos es su fuente pública, allí se produjo la capitulación, por la que Mojácar dejó para siempre de ser musulmana, y aún se celebra anualmente la fiesta de "Moros y Cristianos" en recuerdo de este hecho. 


Fuente pública
A pesar de que no está comprobado, se rumorea que el mítico Walt Disney, nació en esta localidad almeriense. Al parecer, habría sido hijo ilégitimo de un médico y una lavandera, dándole el nombre de José Guirao. Según cuenta la historia o leyenda (se está dirimiendo en los tribunales), la madre emigró a Norteamérica, donde se vio obligada a dar en adopción a la familia Disney a José, quien pasó a llamarse "Walt Disney", incorporando los apellidos de la familia adoptiva. 

José o Walt
Sea verdad o mito, la historia recorre las angostas calles del pueblo. 


Si hacemos parada en Mojácar, es imprescindible subir a la parte alta del pueblo y contemplar con tranquilidad las vistas. Quien añore tierras de interior deberá de mirar al Oeste, y los amantes del mar deberán dirigir su mirada al Este. 
Vista Este, con Mojácar playa de fondo
Vista Oeste
El "Indalo", un símbolo neolítico aparecido en varias pinturas rupestres, está representado en todas las esquinas de la localidad. Este símbolo goza de gran popularidad entre los almerienses. Aunque el Indalo ya no es exclusivo de Almería y sus tierras, puesto que se han encontrado recientemente restos en Madrid y sus alrededores. En principio, la figura fue dedicada a San Indalecio, patrón de Almería, aunque grupos de la esfera cultural lo usaban como símbolo de sus corrientes alternativas.

Indalo
En definitiva, Mojácar puja y seguirá pujando por ser "el pueblo más bonito de España", por lo que es imprescindible su visita. 
                       
Mojácar desde el aire. Fuente: Traveler



Cabo de San Vicente (Portugal)

El Cabo de San Vicente se encuentra al Suroeste de la península ibérica, y es uno de los puntos más meridionales de Portugal. Está presidido por un imponente faro, que aunque no destaca por su altura, sí destaca por su emplazamiento en un enorme acantilado sobre el Atlántico.
En la época romana, este lugar fue considerado de culto y veneración del diós Saturno (relacionado con la agricultura y la cosecha). 
El lugar privilegiado del Cabo de San Vicente permite ver las rutas marítimas de los barcos que atraviesan el estrecho desde el mar Mediterráneo en su ruta hacia el norte de Europa. Este lugar estrátegico ha sido testigo mudo de innumerables batallas marítimas. En sus aguas profundas reposan los restos de todo tipo de embarcaciones de guerra: fragatas, bergantines, balandros, etc. Estos restos de batallas pertenecen a embarcaciones de Inglaterra, España, Francia, y probablemente otros países en contienda. 


Faro de San Vicente
Pero el cabo de San Vicente no sólo ha sido testigo mudo de las contiendas de las armadas. En 1755, se produjo el célebre terremoto de Lisboa, un seísmo que desdibujo la costa, mató a miles de personas y creo en la zona potentes tsunamis. A lo largo de la historia, diferentes seísmos han azotado la zona, llegando a dañar la estructura del faro. 
Parece que esta construcción ha tenido diversos infortunios, ya que su historia es escabrosa. Se construyó a comienzos del siglo XVI, como torreón defensivo de la línea de costa. El pirata Francis Drake lo destruyó por completo en 1587, siendo reconstruido años más tarde por Felipe II de Portugal. En 1755 volvió a quedar arrasado por el terremoto antes mencionado, y no fue hasta 1846, cuando se erigió la nueva estructura. Gracias al empeño de Maria II de Portugal se consiguió crear un sistema luminoso que era visible hasta las cinco millas naúticas (actualmente llega a las 33). Pero el infortunio de este faro no acaba ahí. Misteriosamente, el faro fue desatendido en el siglo XIX, hasta el punto de quedar prácticamente inservible. 
Por fin, en 1897 comenzarón nuevamente las obras de restauración para devolverle la vida, incluso se añadieron cinco metros de altura a la estructura que permanece hasta nuestros días.



Las vistas de la zona, son sin duda impresionantes, decenas de kilómetros de acantilado se alinean en dirección Norte y Este. Las abruptas costas que rodean el faro pertenecen al conocido Algarve portugués. 


Costa Norte
Si avanzaramos por la costa Norte llegaríamos a la capital Lisboa, y si fueramos en dirección Este llegaríamos a la frontera con España.


Sector Este
En el complejo del faro se han instalado pequeños puestos de venta, algún restaurante y diferentes bares, ya que la zona suele estar bastante concurrida. 



Muy cerca del Cabo de San Vicente, se da la circunstancia especial de que se han encontrado numerosos menhires y otras construcciones muy antiguas, puesto que se consideraba a la zona como "el fin del mundo", al igual que pasara en las costas gallegas, que también tenían su propio "Finisterre". Los visigodos también realizaron numerosos ritos en esta escarpada costa. El emplazamiento fue citado en la época romana incluso por Plinio "El Viejo" como emplazamiento de culto. 


Restos de la fortaleza de Sagres
A escasos kilómetros del cabo de San Vicente se encuentra la fortaleza de Sagres. El departamento de turismo portugués ha habilitado una sencilla ruta sobre el terreno, en la que encontraremos espectaculares vistas de toda la costa del Algarve y pequeños restos de lo que antes era una gran zona amurallada.

Rosa de los vientos y parte de la muralla
El recinto tuvo su mayor apogeo defensivo en el siglo XIV, aunque como su vecino el faro, sufrió ataques bélicos y naturales que obligaron a reconstruirlo en varias ocasiones. A pesar de encontrarse a gran altura sobre el nivel del mar, el gigantesco tsunami del terremoto de Lisboa sobrepasó los acantilados y destruyó gran parte de la fortaleza. Por suerte, aún podemos encontrar restos de la muralla y de algunos edificios de la época.

El faro de San Vicente desde la fortaleza
Aunque la mayoría de visitantes eluden esta zona debido a que se encuentra apartada de los circuitos habituales, en mi opinión es una de las paradas que debe de hacerse si queremos conocer un poco de la historia de esta zona de Portugal. 






Playa de Gulpiyuri (Asturias). Un pequeño paraíso.

Entre los escarpados acantilados de Asturias, se encuentra una pequeña playa ubicada entre las importantes localidades de Ribadesella y Llanes. A pesar de que estuvo oculta de todas las miradas durante muchos años, en los últimos tiempos ha sido puesta en el punto de mira del turismo nacional e internacional. 
La playa, declarada monumento natural en 2001, ha ido aumentando año tras año el número de visitantes. Situada al norte del pequeño pueblo de Naves, se ha convertido en destino de visita obligada.


Gulpiyuri desde el aire. Fuente: Foroasturias
Como se puede observar en la imagen, estamos ante una playa poco habitual. Su belleza nos retrotrae a las playas paradisiacas del caribe o lugares de otras latitudes. 
La minúscula playa se suministra de agua marina a través de pequeñas galerías que atraviesan la montaña y la conectan con las frías aguas del  Mar Cantábrico. Todo esto se consiguió gracias a un fenómeno producido sobre el material kárstico del acantilado. Las fuertes corrientes marinas, crearon una cueva perforando la roca, pero pasado el tiempo parte del techo de la cueva se desplomó, dejando al descubierto lo que hoy vemos en forma de playa.
De hecho, si nos sumergimos en el agua hasta el comienzo de la cavidad, se escucha fuertemente el viento deslizándose por las cavidades interiores. Esto es debido a la presencia de un bufadero (agujero por el cual el mar lanza soplidos mezclados con agua). Esta abertura también provee a la playa de arena, que está en continua renovación. 


Aunque la playa es espectacular, no lo es menos su entorno. Si avanzamos por un sendero contiguo a la zona arenosa, descubriremos una impresionante línea de acantalidos, donde el mar rompe con fuerza y sopla a menudo un fuerte viento. 

Acantilados de Gulpiyuri
En temporada alta, la zona se encuentra atestada de personas y vehículos. Los caminos más próximos a la playa son cerrados al tráfico rodado, y obligatoriamente se tiene que acudir a los numerosos parkings de pago habilitados. Una vez estacionado el vehículo, nos dirigiremos a pie por las pistas correspondientes para acceder al entorno. Recomiendo consultar los horarios de la bajamar y la pleamar del día de la visita, puesto que la playa con la marea baja apenas recibe agua y queda bastante deslucida. 

La bajamar seca casi completamente la playa
Sea con bajamar o con pleamar, la visita a este paraje es obligatoria. Una joya de las tantas que posee la comunidad asturiana. 




jueves, 13 de septiembre de 2018

La Rábida (Huelva). Una visita colonial.


En 1492, desde un punto muy próximo a la ciudad de Huelva, partían tres barcos del conocido como Puerto de Palos de la Frontera. Dos carabelas y una nao, comandadas por Cristóbal Colón, se encaminaban hacía un incierto destino, que concluíria con el descubrimiento de América. 
Aunque históricamente ha sido dado por bueno, el descubrimiento de América es cuanto menos, inexacto. El continente ya existía, incluso se habla de que los vikingos pudieron haberlo visitado mucho antes que el supuesto descubridor genovés. Las últimas teorías comentan que Colón ya poseía ciertos mapas de origen chino, basados en expediciones asiáticas ya realizadas, que le ayudaron a llegar a Sudamérica.
Por supuesto, a todas estas evidencias más o menos conspiranoicas, hay que sumar el hecho de que el continente ya estaba habitado, y esas personas eran conscientes de su existencia. La historía ha tratado a mi modo de ver demasiado bien a Colón, puesto que como mucho, el marinero tendría que ser catalogado como el primer viajero VIP del continente europeo, puesto que toda su expedición fue financiada por los Reyes Católicos. 
Como es natural, muchos de vosotros y vosotras, no estaréis de acuerdo con esta versión de la historia, pero cada uno interpreta la historia como le parece más veraz. 
No entraré en el dilema de si Colón y compañía influyeron para bien o para mal, puesto que entraría probablemente en controversias que finalmente no llegarían a nada. 
En torno al puerto casi fluvial desde el que partió, se han construido diversos lugares de homenaje: monumentos, parques, y un recinto en el que podremos ver una réplica a escala de las carabelas y la nao.


Estatua de Colón
En el mismo complejo al aire libre también se encuentra el monasterio de La Rábida. El monasterio, del siglo XIV, pertenece a los Franciscanos. Muchos de los frailes dieron cobijo, refugio y ayuda a Colón antes y después de sus continuos viajes. Actualmente se conserva como un punto de encuentro de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. De hecho, existe un gran anfiteatro destinado a tal fin y a otros eventos. 

Monasterio de La Rábida
En este peculiar museo al aire libre, también podemos observar una enorme columna, conocida como "Monumento del cuarto centenario". Esta figura megalítica, ha sido restaurada en numerosas ocasiones desde su construcción en 1892, puesto que ha sufrido grandes deterioros. El diseño original dista mucho del que encontramos hoy en día, se han suprimido ornamentos, voladizos y otras filigranas, por lo que ahora la columna es mucho más simple.


Monumento en su inauguración. Fuente: Huelvabuenasnoticias.com
La columna en su estado actual
En los alrededores del complejo encontramos también un jardín botánico, de gran utilidad en los días de intenso calor que sufre toda la geografía onubense. 
Cuando estos monumentos quedan visitados, se accede por la parte posterior del monasterio al "Muelle de las Carabelas". En su centro de visitantes, exponen de manera permanente colecciones de maquetas, manuscritos originales y otros utensilios del siglo XV. 


Parte de la colección
Aunque el recorrido es relativamente corto por el interior del edificio, posee varias piezas de gran valor. 

Réplica a escala de la Santa María
Una vez acabada la visita del pequeño múseo, se accede al lago que circunda el edificio donde están las carabelas a escala real. Por el camino, aparecen diseminadas esculturas y montajes que reconstruyen la vida de los indígenas antes del descubrimiento. Cabañas rudimentarias, utensilios de agricultura y simulaciones de la vida cotidiana rodean el camino hacia las embarcaciones. 


 Es de agradecer, que el propio museo, recuerde la parte oscura de la colonización, la conquista del "nuevo mundo" dejó un reguero de muertos, no solo bajo la espada, sino en forma de plagas y enfermedades.


La Pinta, la Niña y la Santa Maria, ofrecen un buen aliciente a este espacio cultural. Aunque son simples réplicas,siempre es ilusionante "embarcarse" en uno de estos navíos. Estos grandes barcos, fueron construidos en 1992, con motivo del quinto centenario, y expuestos en la Exposición Universal Sevilla'92. Como curiosidad, sólo relataros el infortunio que tuvieron en la inauguración de la exposición de la capital hispalense. Una réplica exacta de la Nao Victoria, que iba a ser expuesta junto a las embarcaciones de Colón en Sevilla, partió de su astillero, el puerto de Isla Cristina, con la mascota del evento (el emblemático Curro) a bordo. Exactamente 24 minutos después de su botadura, entre los flashes de las cámaras y con todas las autoridades presentes, la nave volcó por un error de diseño en su construcción, arrojando a "Curro" y a todos los viajeros al mar. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos, y la mascota y sus acompañantes fueron rescatados por otra embarcación. 
La Nao Victoria, comandada por Elcano, fue capaz de dar la vuelta al mundo, pero en esta ocasión, la nave sólo dió la vuelta de campana.
Tras la finalización de la Expo'92, las carabelas fueron trasladadas a Huelva para crear el ya nombrado "Muelle de las Carabelas".

                           
Los muelles, están repletos de información de las técnicas y materiales de construcción que empleaban los trabajadores de la época. 


Figura de un marinero subiendo por el barco
En el interior y exterior de las embarcaciones, han recreado el día a día de los marineros. Una experiencia que no debía de ser muy grata, pues las enfermedades provocadas por los factores externos, la mala alimentación y el hacinamiento, estaban a la órden del día. 


Siempre hay que tener en consideración y poner en valor el número de meses que estas tripulaciones permanecían en un lugar tan pequeño, a merced del gigantesco océano y sus inclemencias. 


Vista general de una carabela y la nao
Como podemos observar en las fotografías, la Nao Santa María era considerablemente más grande que las carabelas, su propietario, "Juan de la Cosa", cedió este navío a Colón como parte de ayuda para su proyecto. A su llegada a América, la Nao fue sacrificada, y su madera de abeto vasco, sirvió para construir el "Fuerte Navidad", primer asentamiento en el "nuevo mundo", en la Isla de La Española.
Una vez visitado el Muelle de las Carabelas, el camino nos conduce al punto desde supuestamente partió Cristobal Colón. A medio camino, encontraremos el monumento "Plus Ultra", dedicado al primer avión (en este caso un hidroavión) que cubrió el trayecto entre España y Sudamérica. Despegó desde el Puerto de la Rábida y aterrizó tras varias paradas en la localidad argentina de Buenos Aires en 1926.

Monumento "Plus Ultra"
Una vez rebasado el monumento, nos hallaremos ya en el Muelle de la Reina, que es lugar exacto de la partida de los colonizadores. 

Muelle de la Reina
A pesar de lo que pueda parecer, este muelle es fluvial, puesto que está situado cerca de la desembocadura del Rio Tinto. Para llegar al Océano Atlántico hay que realizar una pequeña travesía de unos cinco kilómetros. 
Justo enfrente del muelle, si levantamos la vista, aparecerá una estatua de dimensiones colosales dedicada también a Colón situada en la orilla opuesta. 
Este gigante de piedra recibe el nombre de "Monumento a la Fe Descubridora". Representa la figura de un fraile Franciscano del Monasterio de La Rábida, y fue construido en agradecimiento a dicha órden en la consecución del objetivo del descubrimiento. 



Como punto histórico estratégico, este paraje es muy válido y recomiendo su visita, aunque quizás deberíamos cuestionarnos si todo lo que cuentan los libros es estrictamente la verdad.