miércoles, 27 de noviembre de 2024

Ribadelago: y la presa cedió.

Caía la noche del 8 de enero de 1959 en Ribadelago (Zamora). El día, había transcurrido con normalidad, y los habitantes de esta localidad zamorana se arremolinaban en torno a los fuegos que cada familia tenía en su casa. La vida alrededor del lago de Sanabria era sencilla pero dura. La mayoría de los habitantes se dedicaban a la ganadería, lo que les exigía un trabajo constante, endurecido por las condiciones climáticas del valle donde estaba incrustado el lago de origen glacial. 
La hambruna de la guerra aún no había desaparecido totalmente, y los conflictos con las autoridades eclesiásticas y franquistas no habían cesado en ningún momento. La pesca en el lago debía de hacerse casi furtivamente para que no llegara a oídos del clero y de las autoridades del dictador. Era evidente que los roles casi feudales se mantenían intactos, en una comunidad prácticamente aislada del resto de España. 
A pesar de que la situación en la provincia no era mucho mejor debido a la no tan lejana guerra y postguerra, las familias hacían enormes esfuerzos por facilitar la salida de los más jóvenes a las ciudades más pobladas en busca de un futuro alejado de la pobreza perenne a la que estaban acostumbrados los vecinos de Ribadelago. 
En los últimos años, y debido al aislamiento con los países vecinos, el régimen de Franco había estado construyendo numerosas presas y embalses, destinados a la generación eléctrica, beneficiando a un sector industrial cada vez más mermado ante la imposibilidad de importar y exportar bienes con otros estados.
La zona montañosa que flanqueaba el Lago de Sanabria, fue elegida para la construcción de un sistema de presas que proporcionaría energía, gestionada por la empresa nacional Moncabril, que se encontraba en exponencial crecimiento debido a la multitud de obras que regentaba en la zona de Orense y Zamora. 



Como se puede observar en la fotografía, el lago de Sanabria estaba en el punto de mira de un gran proyecto de presa hidráulicas. 
En los años 50, los habitantes de la zona veían con buenos ojos las obras en la zona, puesto que muchos de ellos no tardaban en encontrar empleo en las diversas tareas que necesitaban mano de obra normalmente poco cualificada. 
La empresa Moncabril, que ofrecía condiciones duras de trabajo, y sueldos nada acordes al riesgo, se comportaba en forma y diseño como una mafia, premiando a los fieles y castigando a los díscolos que empezaban a surgir debido a los bajos sueldos y continuos accidentes. 
En el año 1954, la presa del embalse de Vega de Tera comenzaba a construirse. Debido a la altura a la que se encontraba y la dureza de los caminos, los trabajos de los obreros se convertían en heroicos, azotados por las nevadas, el frío, y las enfermedades de los pulmones resultantes de horadar las piedras. 


                                En aquella época, la edad no era un problema


Dada la escasez de presupuesto, el escaso control del dinero, y la falta de cualificación en todos los niveles jerárquicos, la presa de Vega de Tera comenzaba a erigirse con materiales de dudosa calidad. 
Eran los propios trabajadores quienes contaban historias de animales muertos vertidos junto con otros materiales de deshecho donde supuestamente solo debía de admitirse hormigón de buena calidad. Es de comprender, que en el contexto de la época, un ahorro en los materiales constituía una buena noticia, pues eso dejaba dinero "libre" para bolsillos agradecidos y otros menesteres. 
Los vecinos de Ribadelago, muchos de los cuales eran trabajadores de la empresa de construcción de la presa, dudaban de su seguridad, y sus miedos se convirtieron en realidad una noche del invierno de 1959. 


                                    La presa terminada (Fuente:Alberguería)


 A pesar de que el embalse y su respectiva presa se hallaban plenamente construidos en 1957, fue en enero de 1959 cuando a varios vigilantes les llegó la orden de cerrar las compuertas y completar su llenado máximo aprovechando las copiosas lluvias que caían en la zona. Con escasa formación y medios, los operarios van señalando con un lápiz el nivel del agua, que subía peligrosamente y amenazaba la integridad de la estructura. Apresuradamente tratan de abrir los aliviaderos, pero estos no funcionan correctamente, los defectos en la construcción continúan pasando factura a la obra. 
La noche del 9 de enero, ya de madrugada, un gran estruendo despierta a dos operarios que dormían en una caseta destinada al control a escasos metros de la presa. Al salir a ver el motivo del ruido, les es imposible apreciar lo que ha ocurrido, puesto que la niebla de la zona se lo impide. Con las primeras luces, sus peores temores se confirman: la presa se ha roto. 


                                     La presa amanece partida en dos

Cuando estos hombres empiezan a ser conscientes de los sucedido, ya es demasiado tarde. Alarmados, comienzan a recorrer el camino que lleva a su propio pueblo, donde se encuentran sus familias: Ribadelago. 
Evidentemente, cuando llega la voz de alarma, ya todo está perdido. El normalmente amable Río Tera, ha comenzado a rugir en mitad de la noche, y ha entrado en la localidad por su zona norte, arrastrando todo a su paso. Escenas dantescas comienzan a surgir, y una nube de gritos entremezclados de los vecinos empieza a ser la constante banda sonora de la noche. 
Los más afortunados, consiguen ascender a las zonas más altas del pueblo que no han sido anegadas, incluso subiendo a los tejados de sus casas, tratando de escapar de una ola que parece no tener fin. 

                                                  Fuente: El Mundo

 Las primeras luces del día confirman la magnitud del desastre. El agua ha demolido parcial o totalmente las viviendas que se ha encontrado en su camino, arrastrando a sus habitantes hacía el lago. Ribadelago es una nube de piedras, madera y enseres, solo poblado por los desolados vecinos que buscan a sus desaparecidos. 
De los 550 habitantes del pueblo, 144 murieron esa noche, además de todos los animales de corral que llenaban las casas de la localidad. 
Los que habían logrado sobrevivir, se encontraban en condiciones penosas, debido a la conmoción vivida y las bajas temperaturas, por lo que tuvieron que ser acogidos en un primer momento por sus vecinos. 


                                                      Fuente: El Confidencial


Con lentitud, los cuerpos de rescate comenzaron a llegar a la zona del desastre. A diferencia de tiempos modernos, la inexistencia de comunicaciones complicaba las labores de movilización y asistencia con la urgencia y volumen que una situación así requería. 
Cuando los mandos militares tomaron el control, poco pudieron hacer por los habitantes desaparecidos. El lodo arrastrado, mezclado con los enseres y escombros, había cambiado las condiciones del lago de Sanabria, y sus aguas dejaron de ser cristalinas durante meses. 
De los 144 fallecidos, solo una veintena aparecen en un primer momento. 
Mientras los militares montaban pontones de emergencia para acceder a todas las partes del pueblo, eran los propios vecinos quienes empezaban a merodear en torno al lago buscando a sus familiares. 


                                    Los ataúdes comienzan a desfilar. Fuente: El Mundo


Las labores de rescate de los desaparecidos resultan prácticamente infructuosas debido a las condiciones del lago, y se tiene que solicitar la entrada de un equipo especial de buzos que, a pesar de no tener visibilidad alguna, logran recuperar algunos cuerpos ante la atenta mirada de los vecinos. Al finalizar las labores subacuáticas, solo 28 cadáveres pudieron ser recuperados para darles sepultura. 


                             Buzo en el lago de Sanabria. Fuente: Opinión Zamora



La noticia de la tragedia se extiende lentamente, y familiares emigrados de Ribadelago vuelven al desaparecido pueblo para averiguar el paradero de sus familias y sus escasas propiedades. 
Mientras tanto, el franquismo comienza a maniobrar para evadir cualquier responsabilidad y los medios de comunicación comienzan a tejer una cortina de humo que deja a Ribadelago en el más absoluto olvido de cara al resto del país. El gobierno de Franco achaca la tragedia a una catástrofe natural e imprevisible y pasa página inmediatamente sin dar explicaciones.
Al mismo tiempo, en las mismas ruinas de la localidad, avispados negociadores de la empresa Moncabril comienzan a engañar y dividir a los vecinos, que aceptan ridículas indemnizaciones por las pérdidas ocasionadas por las reiteradas negligencias de la compañía.
Tras unos meses, el gobierno de la nación, apuesta por realojar a los vecinos en lo que será denominado como Ribadelago de Franco, aunque con la llegada de la democracia sería conocido como Ribadelago Nuevo. Este proyecto, que cuenta con la aceptación de los vecinos (al carecer de cualquier alternativa), es construido en un tiempo récord. 
Un año después de la catástrofe, Ribadelago Nuevo se inaugura oficialmente. Este nuevo asentamiento, nada tiene que ver estructuralmente hablando con su predecesor, ya que se trataba de un diseño originariamente pensado para instalar en Badajoz, por lo que sus paredes ya no son de piedra, y ostenta el color blanco en sus fachadas. 
Los nuevos habitantes no parecían contentos con el regalo de la dictadura, ya que sus nuevas casas no estaban diseñadas para sus necesidades, como las de tener el ganado dentro de casa para proporcionar calor, y seguridad reforzada para los animales. 


                                    Ribadelago Nuevo. Fuente:Zamorateca


Para tratar de compensar a los vecinos por los recuerdos perdidos, el estado trasladó la espadaña de la iglesia del pueblo viejo que había quedado casi en ruinas, y la colocó en un punto importante de la nueva villa. A día de hoy, la pieza sigue colocada en las proximidades de las viviendas. 



A escasos metros del pueblo nuevo, el Río Tera sigue transcurriendo con normalidad, y no son pocos los que desconocen los secretos que guarda. 


                                        Río Tera, a su paso por el pueblo


Algunas de las casas que permanecen en sus orillas, pertenecen al defenestrado Ribadelago Viejo, pero se salvaron, ya que no se encontraban en la trayectoria que siguió el desbordado río. 
Al contrario que sus afortunados vecinos, en la orilla azotada por la riada aun se pueden observar numerosos detalles de lo que ocurrió aquella noche. Y aunque algunas casas han sido restauradas y permanecen habitadas, la mayor parte del pueblo se ha convertido en un altar a sus víctimas, con cruces de recuerdo esparcidas por cada una de sus propiedades. 


                                           Casa habitada en Ribadelago

A pesar del tiempo transcurrido, aún se puede empatizar con la agonía que debieron sufrir aquellos vecinos a los que la riada cogió por sorpresa aquella noche de invierno. En cierto modo, tal vez por ser un pueblo con poca densidad de población, o por lo que allí pasó, la zona provoca una cierta desazón al recorrer sus irregulares calles.


                                                     Restos de la iglesia

El 9 de enero de 2009, en el 50 aniversario de la catástrofe, fue inaugurado en monumento en honor a las víctimas. 


                                            Monumento inaugurado en 2009



                                      Las víctimas permanecen en el recuerdo


Al contrario que Ribadelago Viejo, el lago colindante rebosa energía y vitalidad. Cientos de turistas acuden allí cada verano para disfrutar de sus cristalinas aguas y los deportes acuáticos disponibles en cada rincón del lago. En la zona, que ha día de hoy es "Parque Natural", se han habilitado parkings de tierra en las cercanías de la carretera de acceso a la zona debido a la gran demanda en temporada estival, y son muchos los pueblos de los alrededores que se benefician de ese turismo. 


                             Zona occidental del lago, por donde bajó la riada


Una de las empresas asentadas en la zona, ofrece la oportunidad de realizar un mini crucero por el lago a bordo de su flamante barco sostenible. Tal peculiaridad la obtienen de "alimentar" a su embarcación con energía producida por sus paneles solares y sus aerogeneradores, instalados en la propia cubierta.  A pesar de su enfoque relacionado con el turismo, la verdadera actividad y vocación de la empresa es el de la investigación, ya que testean y experimentan en sus aguas continuamente, analizando la microfauna y las condiciones del agua del lago.

Como no, una parte de la explicación, versa acerca de la tragedia del año 59, de la que dan un enfoque general de lo que allí aconteció. Quizá, lo más interesante es que, tras descolgar un robot submarino que utilizan habitualmente para sus expediciones científicas, seamos capaces de observar restos de los enseres de los habitantes de Ribadelago. A simple vista, y desde la comodidad del barco, se aprecian claramente útiles de cocina y otros materiales que permanecen en el fondo más profundo del lago.


Las pantallas del barco muestran el fondo del lago


Queda meridianamente claro, que el Lago de Sanabria es un pozo de historias, buenas y malas, de paisajes espectaculares y destino de relax y de ocio más que considerable. Sus aguas nos enseñan que cada vez que el hombre combina sus valores más detestables, como la avaricia, el sometimiento y el ego desmedido, algo malo está por suceder a la vuelta de la esquina. ¿Habremos aprendido la lección? Evidentemente no. La sociedad actual no es consciente de los peligros que le rodean, en los que han sido engañados por honorables miembros de su comunidad, que solo por su beneficio propio generarán más dolor y tragedia. Si alguien tiene alguna duda, debería saber que ningún responsable tuvo un castigo ni condena severa, mientras que más de un centenar de vecinos de Ribadelago siguen desaparecidos en las frías aguas este lago zamorano.

Tan solo un arco cerca de Sasamón.

 -Pero, ¿un arco?

-Sí, un arco. 

-¿Y no tiene nada más cerca?

-No. Solo es un arco.


Esta debe ser la conversación más repetida entre los viajeros cuando toman la decisión de visitar el arco de San Miguel de Mazarreros en la provincia de Burgos. Tal vez, su cercanía a la autovía que conecta la capital burgalesa con León hace que cueste poco "perder" unos minutos hasta esta curiosa ubicación.

Tras atravesar la localidad de Sasamón, hay que encaminarse por carreteras comarcales, entre campos de cultivo y naves destinadas a la agricultura. Tras unos instantes comenzaremos a vislumbrar los restos en cuestión.



Y así, en mitad de la nada, aparece esta parte de lo que en su día fue la iglesia de San Miguel de Mazarreros, erigida en el siglo XII, de la cual solo queda su pórtico, extrañamente intacto. Según los expertos, se trata de un monumento de construcción tardorrománica, y presidia la villa con el mismo nombre ya desaparecida. Por motivos que se desconocen, tanto la iglesia como la aldea fueron abandonados, y sus habitantes se desplazaron a la cercana población de Sasamón. El paso del tiempo, y el imparable hacer de la naturaleza, borraron cualquier resto de vidas pasadas, conservando caprichosamente esta ínfima parte de lo que un día fue un poblado habitado. 




Por motivos que se escapan a mi comprensión, este enclave desarrolla en el visitante sensaciones palpables, sin saber muy bien el origen de estas. La tranquilidad del lugar, y la estructura que desafía en soledad el paso del tiempo, lo convierten en un paraje inolvidable, a la par que evocador. Por este motivo, no son pocos los que se acercan a contemplarlo, y muchos de ellos lo hacen acompañado de su cámara fotográfica, ya que el escenario se presta a ello. 


Impresionante foto de José Miguel Martinez 


Por suerte, el arco no solo es visitado por turistas y fotógrafos, ya que al situarse en el entorno del camino de Santiago, son muchos los peregrinos que se acercan a hasta él. 
Gracias a esta afluencia de visitantes, el arco fue tomando cada vez más importancia, y saltaron las alarmas sobre su estado ruinoso, incluyéndolo en la lista roja de patrimonio. Al saltar las noticias sobre su delicado estado, las autoridades tomaron cartas en el asunto y en 2020 consolidaron la estructura, garantizando que se conserve en condiciones durante otros decenios, como lo ha hecho ya desde tiempos inmemoriales. 


-Merecía la pena el arco, ¿eh?

-La verdad es que es impresionante. Ha merecido la pena.

martes, 26 de noviembre de 2024

¡Madrid, tenemos un problema!: la ruta de las antenas del espacio.

 Está claro que España nunca ha sido un referente ni un competidor en la carrera espacial, pero también es cierto que juega un papel secundario bastante importante debido a su localización. Repasando la historia de los vuelos espaciales, sorprende saber que Madrid y sus alrededores tuvieron, y sigue teniendo, su pedacito de fama en las grandes conquistas tecnológicas y científicas, formando parte de la red de intercambio de datos de otras naciones implicadas. El NASCOM, que desde 1964 hace de centro de comunicaciones de la NASA norteamericana, está instalado en la localidad de Robledo de Chavela, a 40 km de la capital. 

En los años 60, la cobertura satelital era infinitamente menor a la actual, y era obligatorio disponer de bases secundarias que pudieran esquivar el efecto sombra que creaba la tierra al interponerse entre el objeto a seguir y el receptor debido a la rotación. Perder esa "visión directa" durante unas horas mientras el planeta te volvía a colocar en posición generaba múltiples problemas de control y seguimiento. Así que, el gobierno norteamericano, y la dictadura española, comenzaron a construir una enorme base de antenas que mantendría la cobertura enviando estos datos a las centrales de datos estadounidenses. 


Robledo de Chavela

Como se puede apreciar en la imagen, el centro espacial, basado en la tecnología más avanzada, contrasta abiertamente con el escaso desarrollo español y el aislamiento de la posguerra española.

Los motivos de la elección de Robledo de Chavela estaban muy claros. Un espacio tranquilo rodeado de bosque, sin excesivas construcciones civiles, y alejado del "ruido" industrial y los pulsos que emiten las centrales eléctricas llevaron a apostar por este lugar. Con cerca de 47 hectáreas, el complejo se encontraba fuertemente custodiado, algo que se extiende hasta nuestros días, puesto que la seguridad está siempre presente en estos enclaves estratégicos. 

Tenemos que pensar, que cuando esta base se construyó, lo hizo en medio de una guerra fría salvaje entre Estados Unidos y sus rivales soviéticos, y la carrera espacial era una competición a muerte con fines propagandísticos que ninguno de los estados quería perder. 

Los americanos sabían de la importancia de esta base, incluso fue la elegida para recibir la primera foto obtenida por la NASA del planeta vecino Marte, el 14 de Julio de 1965.


Primera foto de Marte 

Gracias a los éxitos logrados, la estación de Robledo continuó ampliándose y reconvirtiéndose hasta nuestros días, y aún se pueden observar las enormes antenas, incluso desde la lejanía. El tamaño de estas, es proporcional a su radio de "escucha", llegando a medir 70 metros de altura , y cubriendo unos 30 metros de diámetro . 


Base de Robledo


Cabe destacar, que no siempre fueron estas antenas las moradoras del recinto, puesto que algunas han ido cambiando de ubicación, o han sido intercambiadas por otras en bases análogas cercanas, cubriendo las necesidades existentes en distintas fases del centro. Un total de seis antenas, pueblan hoy el paisaje, a cada cual más espectacular. La carretera, que rodea un flanco del recinto, nos hace comprobar el descomunal tamaño de cada una de ellas. 

Por desgracia, solo los profesionales que trabajan en los proyectos del centro de Chavela, pueden acceder al recinto, que está vetado a los curiosos, siendo imposible visitarlo por dentro. 


Rodrigo de Chavela, vista del resto de antenas


Los proyectos de la NASA en la zona, no terminaron con la construcción de estas instalaciones. A escasos kilómetros de Rodrigo de Chavela, se encuentra la base de Fresnedillas, que también ocupa un lugar destacado en los proyectos espaciales. 

El 4 de julio de 1967, aniversario del día de la independencia americana, la segunda base entraba en funcionamiento con la vista puesta en los viajes espaciales tripulados. Las antenas de esta ubicación estaban conectadas con otros centros en Australia y EEUU, y conseguían una cobertura total de todas las misiones, incluidas las Apolo, que fueron las más conocidas, y las que más fama reportaron a la agencia espacial norteamericana. De hecho, los míticos audios y vídeos de Neil Amstrong posando sus pies en la luna fueron recibidos por esta base, lo que la inscribió directamente en los libros de historia. 


foto:Wikipedia


 El centro de Fresnedillas, fue siendo ampliado posteriormente para poder dar cobertura a todas las misiones que la NASA operaba en el espacio. Apolo, Soyuz, Columbia, Challenger, son algunos de los nombres que controlaban estas antenas y sus trabajadores. Como ya hemos comentado, incluso algunas de sus antenas, fueron intercambiadas con su estación gemela de Rodrigo de Chavela. 

A pesar de su importancia histórica, en la actualidad quizá no es la estación más espectacular visualmente, ya que sus antenas no superan los 20 metros de diámetro y altura, aunque ya sabemos que las apariencias engañan. Desde el principio, la base de Fresnedillas fue concebida para trabajar exclusivamente con las misiones Apolo, y usarla como cobertura por si algo fallaba en las instalaciones principales de Robledo. El gran número de misiones acumuladas en un periodo corto de años, hicieron que la base fuera ampliada en repetidas ocasiones. La decena de antenas que sobreviven hoy en día, siguen siendo utilizadas tanto en proyectos norteamericanos como europeos.

Base de Fresnedillas

Con la entrada del siglo XXI, y conforme la actividad de la NASA fue decreciendo, bien por falta de interés y presupuesto, o porque las empresas privadas comenzaron a igualarla en medios, la zona comenzó a ser "colonizada" por la ESA (Agencia Espacial Europea). Copiando el sistema americano, aprovecharon sus instalaciones para desarrollar sus proyectos propios y cooperativos con el gobierno americano. 
Ante la desaparición casi por completo de los viajes tripulados, y el crecimiento exponencial de la actividad satelital y otros proyectos, las dos agencias han desplazado sus esfuerzos hacia otras temáticas, como por ejemplo, la exploración del "espacio profundo". 
Básicamente, estas actividades, pretenden monitorear los confines del espacio buscando respuestas como la creación del mismo, o el hallazgo de nuevos planetas que puedan albergar vida, así como estudiar las reacciones físicas espaciales lejanas a la tierra. Para ello, la ESA, construyo en las cercanías de la localidad abulense de Cebreros la primera antena destinada al espacio profundo. Esta estructura, única en Europa y extremadamente rara en el mundo (solamente hay 3 construidas y en funcionamiento) fue inaugurada en el año 2005 y tiene casi 40 metros de altura, contando con 35 metros de diámetro. A pesar de estar en la provincia de Ávila, se encuentra a unos dos kilómetros de la comunidad madrileña, por lo que todas las estaciones se encuentran en un radio más o menos cercano y con un paisaje tremendamente similar. 

antena de Cebreros (ESA)


Desde su construcción, una de sus misiones principales ha consistido en el seguimiento del satélite Rosetta, un vehículo no tripulado que ha depositado un módulo de estudio sobre un cometa en movimiento. A pesar de que las instalaciones de Cebreros cuentan con un edificio de mando en el propio recinto, es controlada remotamente desde Alemania. 


Desde luego, el gran despliegue de la industria aeroespacial no ha pasado desapercibido en la zona, y algunos de sus pueblos aprovechan el tirón de la carrera espacial como atractivo turístico. En Fresnedillas, se ha creado un museo lunar, y algunas calles reflejan el orgullo de este pueblo por su pasado histórico, existiendo en su callejero nombres como la calle Apolo 11.


Museo lunar de Fresnedillas


A pesar de los esfuerzos de las autoridades locales, el turismo espacial parece no tener el suficiente auge como para mantener una dinámica prospera y beneficiosa para la zona. A raíz de la pandemia de 2020, algunos de los puntos visitables en los centros de NASA/ESA cerraron, y no han vuelto a dar noticias de su apertura, por lo que cabe deducir que esta no se producirá en un futuro cercano. Tal vez el escaso interés de los visitantes, o la dejadez de las administraciones pertinentes, hagan que poco a poco este espacio tecnológico/cultural deje de serlo. Solo el tiempo, o los acontecimientos espaciales futuros, decidirán el rumbo de esta curiosa zona espacial "a la española". 

lunes, 25 de noviembre de 2024

La ratonera de fuego: el edificio de Campanar (Valencia).

La tarde del 22 de febrero de 2024 cambió súbitamente la programación de los programas de ocio vespertinos. Tras un anuncio breve sobre un suceso que estaba transcurriendo en Valencia capital, fueron numerosas las televisiones que comenzaron a pinchar imágenes en directo provenientes del barrio valenciano de Campanar. 

Entre la calle Rafael Alberti y la Avenida del General Avilés, un edificio que tomaba el nombre de este alto rango militar estaba sufriendo un incendio de dimensiones considerables. Cuando las primeras cadenas comenzaron con las imágenes desde la zona afectada, la situación ya se preveía complicada, puesto que varios árboles ubicados en parques cercanos se agitaban violentamente debido al viento huracanado. 

El edificio, de 45 metros de altura, y construido en 2005 se componía de dos alas repletas de pisos residenciales con ventanas al exterior. Estas dos zonas estaban unidas entre sí por una zona tubular, a modo de torre, que contenía los ascensores y zonas de acceso. A pesar de contar con un único diseñador, las dos alas eran asimétricas y desiguales, tanto en altura como en aspecto, resultando un edificio tremendamente abstracto e irregular. 


vista del edificio antes del incendio (Official Press)

Pasadas las 17:30 de la tarde, las primeras llamas asomaban por unas ventanas ubicadas en el séptimo piso de una de las fachadas. Los vecinos cercanos al inmueble encendieron todas las alertas, y las personas que estaban en los parques y vías cercanas comenzaban a arremolinarse en torno a la propiedad. Pero nadie de los congregados esperaba vivir lo que allí estaba a punto de ocurrir. 

En pocos minutos, y debido a las fuertes rachas de viento, el fuego comenzó a saltar pavorosamente de balcón en balcón, sembrando incendios inesperados en cada planta. 


Los primeros minutos del incendio (Cadena Ser)

A partir de ese instante, todo hacía presagiar que el suceso iba a ser más catastrófico de lo inicialmente esperado. 
Con el paso de los minutos comenzaron a sonar las primeras sirenas. La policía trató de ordenar el caos en las calles aledañas de los vecinos que trataban de huir, mientras dispersaba a los centenares de curiosos que ocupaban sus puestos en las cercanías del incendio. Por su parte, los bomberos comenzaban a desplegar sus escaleras, mientras que otros de sus miembros trataban de desalojar el edificio incendiado. 
Desde los balcones de los bloques vecinos, los vecinos hacían llamar la atención de las personas que aún deambulaban por sus balcones en las fachadas no afectadas en ese momento de la tarde, desconociendo el riesgo que se estaba desatando en la otra vertiente de la construcción.

Contra toda lógica, el fuego se expande en todas direcciones y con una fuerza desmedida. Apenas veinte minutos después de la primera chispa, la fachada en la que se originó el incendio está siendo devorado por unas llamas que no se detienen en ningún momento. La inusitada rapidez de propagación, hace que comiencen a aflorar los primeros vecinos atrapados en sus casas. 


foto: el Levante EMV


Por si fuera poco, la noche comienza a caer sobre Valencia. 
Los medios de comunicación, que han conseguido llegar a la zona y posicionarse correctamente, ya emiten al unísono las imágenes de la gente atrapada en sus casas, que no pueden hacer mucho por protegerse. Incluso las zonas acristaladas estallan una tras otra sin remisión debido a las altas temperaturas, haciendo entrever nuevas llamas que surgen en el interior de los pisos.
A las 17:40, la situación ya empieza a tornarse crítica, puesto que el fuego devora la torre central, impidiendo el escape de los que continúan en sus casas, y amenaza con devorar el único ala que aún quedaba intacta en Campanar.
El humo del incendio ennegrece el cielo de Valencia extendiéndose a una velocidad vertiginosa y oscureciendo la escena aún más, por lo que parte del edificio queda en completa oscuridad. 
Las luces emitidas desde los equipos de emergencia comienzan a ser las protagonistas, y ante los gritos de los testigos allí presentes, comienzan a enfocar un solitario balcón que se encuentra muy próximo a las llamas. En él, y con comprensible nerviosismo, dos siluetas encapuchadas agitan los brazos mientras salen y entran de la vivienda, haciendo presumir que dentro el ambiente ya es inhabitable, tanto por el humo como por la temperatura. 
Como es de imaginar, todas las televisiones hacen hincapié en este acontecimiento, que durante los siguientes minutos ocupará gran parte de las parrillas televisivas nacionales. 
Finalmente, y tras una enorme incertidumbre, los bomberos sitúan un camión-escala que despliega su grúa, alcanzando (no sin esfuerzo) la terraza afectada rescatando a sus ocupantes. 


Foto: Levante EMV



En este caso, la pareja consiguió salvar su vida, pero era evidente que el desastre iba a tener desenlaces fatales en otros puntos del edificio. 

Un detalle que evidencia la magnitud y peligrosidad de este incendio, es la imagen poco habitual de un bombero que tuvo que saltar desde una nada desdeñable altura para no sufrir daños de gravedad. Por suerte, sus compañeros habían colocado una colchoneta que logró salvar su vida, aunque resulto herido por la caída.


Fuente: "Tiktok"

En ocasiones normales, la preparación y las tácticas de los bomberos, impiden que veamos imágenes de bomberos en riesgo claro de accidente, pero denota la virulencia que se desató esa tarde de febrero. La excepcionalidad de esta catástrofe, radica en el hecho de la velocidad a la que se estaban sucediendo los acontecimientos, puesto que tan solo 57 minutos después, el 100% del edificio se encontraba siendo devorado por las llamas. 


Fuente: RTVE

Cuando la noche había caído por completo, el panorama era desolador. Todo el edificio lucía un nuevo color negruzco, y tan solo una decena de ventanas habían soportado la embestida de las llamas. Aún eran numerosas las zonas que continuaban combustionando y los equipos de emergencia solo podían trabajar desde fuera del inmueble. Y de hecho, tardaron varios días en poder acceder completamente al edificio debido a los numerosos daños y las elevadísimas temperaturas que aun albergaba.
Ya en los días posteriores, pequeñas misiones con drones y personal especializado, revelaban el costo material, y como no, el costo en vidas humanas. Diez personas no habían logrado escapar al tremendo incendio. Muchas de ellas fueron localizadas en el interior de sus casas, sin que existiera ninguna escapatoria posible. 
Aun así, la cifra resultó extremadamente baja para las dimensiones de la zona afectada. La hora en la cual se produjo el incendio hizo que muchos de los habitantes se encontraran en sus puestos de trabajo o simplemente fuera de sus casas. Si el incendio hubiera sido de madrugada, teniendo en cuenta que eran más de 130 viviendas, la cifra hubiera sido exponencialmente más nutrida. 
Sobre la causa del incendio, se especuló con un posible cortocircuito en un toldo automático de una de las viviendas, aunque más tarde se ponía también sobre la mesa la deflagración de una pequeña fuga de gas en una nevera, que habría arrastrado a incendiar todos los materiales cercanos. 
Lo que siempre quedó claro, es que los materiales de la fachada no estaban elegidos e instalados adecuadamente. Una enorme masa de poliuretano inflamable, sumado a una cámara de aire, revestía toda la fachada del edificio, lo que hizo que ardiera a una velocidad incontrolable. En términos coloquiales, eso no fue un incendio, fue una chimenea, en la cual el aire proveniente del exterior avivaba los materiales combustibles usados en la construcción.
Probablemente, la investigación tardará años en finalizar, y las causas judiciales, por unas cosas u otras, no hallarán responsables claros de semejante catástrofe. 
Antes del fin del 2024, el equipo de este blog, se desplazó a la zona afectada, tomando fotografías de la zona en la actualidad. En ellas, se puede observar el saneamiento que están llevando distintas empresas en el edificio, puesto que finalmente se optó por la reconstrucción del mismo. 



A día de hoy, las familias damnificadas que tuvieron que abandonar sus casas, siguen deambulando de solución provisional en solución provisional, dado que es visible que tardarán en volver a lo que un día fue su vivienda. 



Es posible también, que una vez determinadas las causas, la tragedia del edificio de Campanar marque un antes y un después en la legislación de revestimientos, como ya ha sucedido en desgracias anteriores. 



lunes, 5 de septiembre de 2022

El Bisonte Europeo. ¿Camino a la des-extinción? San Cebrián de Mudá (Palencia)

 En esta entrada, quiero dar a conocer uno de los mayores depredadores existentes en el mundo. Tan voraz, cruel y vil, que ha dejado tras de sí un reguero de caos y destrucción muy difícil de reparar a lo largo y ancho del planeta. Esta primitiva raza, es sin duda, la más conocida: el Homo sapiens. 

Desde tiempos inmemoriales, casi desde su aparición, este bípedo con aspecto de poco astuto, ha evolucionado a base de aprovecharse de los recursos de la madre naturaleza y todo lo que ésta había puesto a su disposición. Tal vez, en los inicios de este singular ser, la codicia no estaba ni mucho menos entre sus prioridades, obteniendo el justo alimento para sobrevivir, y usando el resto de los animales capturados para vestimenta y otros utensilios básicos pero eficientes. Pero con el paso del tiempo, la conciencia del ser humano se fue transformando poco a poco en casi locura, empeñado en avanzar a pasos agigantados, adelantándose quizá a su propio raciocinio. Resulta paradójico que las poblaciones con menos "progreso" son las menos dañinas para el entorno. La sobreexplotación, la caza indiscriminada, o la destrucción del ecosistema, ha desequilibrado el mundo conocido. El ser humano parece obsesionado en dirigir el planeta con mano de hierro. Por supuesto, no todas las especies han desaparecido "gracias" al Homo sapiens, los cambios bruscos de clima y las plagas y enfermedades propias de los animales, acabaron con numerosas especies vagamente adaptadas. 

Aun así, puede que el remedio y el único consuelo sea, que piedra a piedra, con paso seguro e inexorable, la especie dominante tenga los días contados y algo nos borre rápidamente para que la tierra pueda seguir su camino alrededor del sol regenerándose en paz sin nosotros.

A pesar de esta visión negativista, distintas asociaciones y colectivos, al igual que sujetos particulares, luchan (posiblemente en vano pero con ilusión) por revertir esta situación. Al contrario de lo que pueda parecer, la des-extinción de ciertos animales, cada día está más cerca. 

No, esto no es tan "sencillo" como narran las películas de ciencia ficción como "Jurassic Park" o la clonación de la malparada oveja "Dolly". La realidad es que es totalmente imposible a día de hoy devolver a la vida especies ya destruidas y desaparecidas. Aunque, como en todas las historias, siempre hay algo que se puede lograr, y este es el ejemplo del Bisonte Europeo.

El Bisonte Europeo era una especie de bóvido, que recorría los bosques del continente desde hace casi un millón de años. Probablemente, fuera el mamífero más grande debido a la ausencia del Mamut en estas latitudes. Las manadas de estos animales fueron poblando todas las superficies boscosas de una manera pacífica y tranquila. 

Pero algo se torció...

Con la llegada de los colonizadores a la parte norte de América, la caza se convirtió en una afición, y el animal preferido para abatir era sin duda el gran mamífero de las praderas. Con su caza llegó el negocio, y con el negocio, todo tipo de desmanes que acabaron por menguar la especie reduciéndola a su mínima expresión. Muchos de los bisontes eran descuartizados y aprovechados, mientras que otros acabarían descomponiéndose a lo largo y ancho del continente. Según algunas voces, no solo la caza diezmó a los bisontes americanos, sino que las enfermedades propias del ganado doméstico y estabulado contribuyeron a poner contra las cuerdas a la entonces enorme población de bisonte. 


Fuente: Biblioteca Pública de Detroit

Como muestra una elocuente imagen rescatada de una publicación americana, los cráneos se apilaban hasta formar verdaderas montañas óseas. Muchos de esos restos, eran molidos para la elaboración de abonos y otros compuestos. 

Cuentan las crónicas de la época, que los cazadores montaban en los trenes a vapor y disparaban aleatoriamente a "todo lo que se movía", lo que dejaba un rastro de animales muertos y heridos, abandonados en lamentable estado a su suerte. El resultado: los ejemplares vivos pasaron de contarse a millones, hasta las escasas mil unidades que se contabilizaban en 1880. Gracias a los cambios en los hábitos y las legislaciones proteccionistas, no se llegó a la definitiva extinción de la especie. 

El bisonte europeo, hermano del americano, aunque distinto en morfología y carácter, corrió la misma suerte en el viejo continente. La caza, la roturación de sus espacios naturales y las enfermedades le hicieron prácticamente desaparecer de los bosques. De hecho, en la Primera Guerra Mundial, la especie sufrió otro varapalo al servir de alimento a los refugiados y desplazados por la guerra, quedando únicamente animales en zoológicos. El ciclo del bisonte europeo en libertad había terminado, pero no para siempre.

En la actualidad, en el entorno de la montaña palentina, varios terrenos albergan ejemplares destinados a la procreación y recuperación de la especie. Se trata de la Reserva del Bisonte Europeo de San Cebrián de Mudá.

La reserva, llamada Bison Bonasus, en relación con el nombre de la especie, ha habilitado cientos de hectáreas para la divulgación y conservación de estos grandiosos animales. Para visitar la zona, solo hace falta reservar plaza en una de las distintas opciones de las excursiones y paseos ofertados, en las que se conoce los a los animales que pueblan el parque. 

Todas las opciones parten de un centro de visitantes, donde los paneles y vídeos ilustran la realidad pasada y presente de la especie, así como los trabajos que se realizan dentro de los cercados y las instalaciones para su conservación. Una vez terminado el tour didáctico, la visita se puede realizar a pie, en bicicleta eléctrica o en todoterreno, lo que facilita las posibilidades de cada persona para escoger la que mejor se adapte a sus objetivos. 



Sin duda, es una sensación impactante la de tener a estos poderosos animales a escasos metros del visitante, separados únicamente por una simple alambrada, que los morlacos, que pesan entre 500 y 1000 kilos, tienen a bien respetar. 

El carácter del bisonte europeo es pacífico, con luchas ocasionales entre ellos para defender su espacio, su comida, o su futura procreación. Pero también es un animal muy territorial, por lo que si alguien decide traspasar la cerca, correrá un serio peligro de ataque en una lucha desigual, en la que el Homo sapiens esta vez será el objetivo a abatir. Esto es algo que no debemos olvidar, puesto que a simple vista pueden parecer animales excesivamente tranquilos, y el subconsciente nos puede traicionar haciéndonos bajar la guardia. La frase "parecen vacas" es tan recurrente como errónea, algo que los guías se esfuerzan en recordar. 


Un ejemplar macho curiosea a escasos centímetros de la valla

Las pesadas criaturas se acercan a los viajeros, puesto que saben que una mínima parte de su alimentación se basa en las "propinas" que los cuidadores les proporcionan para que se aproximen y poder conocerlos en profundidad.


Ejemplar muy joven criado en la reserva


La realidad es que la reserva de bisonte europeo funciona en cuanto a cría de nuevos ejemplares se refiere, pero se enfrenta a un problemas gravísimo que padece la especie europea: la consanguinidad. 

Debido al minúsculo numero de ejemplares, el abanico genético es casi nulo. Toda la variabilidad genética se apoya en doce ejemplares que pertenecen a dos líneas de cría que no se pueden mezclar, por lo que la tarea de cruzarlos correctamente sin caer en la endogamia provoca un quebradero de cabeza para los parques. Los genes de parientes cercanos provocan alteraciones como la esterilidad de los nuevos miembros, por lo que es complicado obtener ejemplares sanos y viables.

Para evitar este galimatías genético, los distintos grupos poblacionales que posee la reserva no son uniformes, en ellas cohabitan ejemplares de distintas edades y sexo, y son intercambiados con individuos de otras manadas para facilitar el emparejamiento y evitar problemas territoriales entre los machos dominantes. Para asegurar la viabilidad, es frecuente que las reservas intercambien ejemplares lo más alejados en cuanto a parentesco se refiere. El centro "Paleolítico Vivo", ubicado en la localidad de Salgüero de Juarros (Burgos), colabora con éste y otros centros en la variabilidad genética. Además, se trata de entablar colaboraciones con otros centros de toda Europa en pro de aumentar el abanico de posibilidades. 


Vídeo de la manada de Paleolítico Vivo

El futuro de los bisontes no podría catalogarse como asegurado, puesto que son pocos los intereses que ha despertado en la comunidad internacional. De hecho, algunos paleontólogos y expertos en la materia tachan al Bison Bonasus de "especie exótica", restándole cualquier viabilidad y criticando su introducción en la península ibérica. 

Comúnmente, todos asociamos al bisonte a enclaves importantes como la cueva de Altamira o el Yacimiento de Atapuerca. Las pinturas de las distintas etapas prehistóricas muestran sin duda la presencia de estos cuadrúpedos en la vida cotidiana. El problema no está en debatir si hubo o no hubo bisontes en la prehistoria ibérica, sino en determinar la especie. La ciencia afirma que el bisonte de estepa (Bison Priscus)  era el que reinaba en la zona, por lo que el "bonasus" nunca estuvo aquí. Por desgracia, el Bison Priscus se extinguió completamente en la península hace 12000 años, y en el mundo hace 6000. ****(Novedades en 2025 al final de la entrada).

Estos animales, tampoco despiertan pasiones en el mundo ecologista, que alega que las necesidades de esta especie pueden actuar en detrimento de otras. Uno de los argumentos es su elevado peso, que conlleva a una destrucción de madrigueras como la del conejo, presa de otro animal en peligro de extinción: el lince ibérico. También añaden que este gran peso se consigue a través de una excesiva ingesta de plantas y arbustos, y una sobreexplotación de los recursos hídricos. Aunque esta gran voracidad por los vegetales sería un punto positivo a la hora de mantener limpias las masas forestales ayudando por tanto en la prevención de incendios.

Según parece, la controversia está servida, puesto que los bandos ecologistas y el mundo paleontológico tratan de frenar la expansión del bisonte, impidiendo que se le reconozca la categoría de especie protegida. Estas polémicas, desgraciadamente, ocurren con más frecuencia de lo que nos podemos imaginar. 

Pero en San Cebrián de Mudá, no todo son bisontes. En la zona, también están entregados en cuerpo y alma a la recuperación de caballos originarios de la zona: el caballo Losino. Este equino presume de ser la única raza puramente Castellano Leonesa, con su imponente altura y sus colores oscuros. 


Caballos al galope dentro de su recinto

Al igual que los bisontes, estos espectaculares cuadrúpedos también acuden a recibir al visitante, en busca de los pellets de comida que proporciona la reserva. Aunque pertenezcan a un grupo más frecuente, siempre es plato de buen gusto ver a estas especies en plena naturaleza. Además, con más de 100 hectáreas, los bisontes y caballos disfrutan de una vida plena y satisfactoria. 

Los "Losinos" no son los únicos equinos que se trata de proteger y mantener en la reserva, los famosos caballos de Przewalski, que son según la ciencia la única especie no domesticada de equino, han sido también introducidos con el fin de que aumenten en número. Este caballo de nombre casi impronunciable está emparentado con el "Tarpán", otro pariente euroasiático de la especie no domesticado, extinto en el siglo XIX.

Los ejemplares de Przewalski, parece que puedan estar en el buen camino de recuperarse, ya que existen manadas libres que están colonizando bosques del este europeo, incluyendo los alrededores de la central nuclear de Chernobyl, abandonada tras un fatídico accidente en 1986 (lee más aquí sobre el viaje a esa central incluido en este blog)

Como curiosidad, cabe destacar que en el hermanado parque burgalés  Paleolítico Vivo antes mencionado, otra nueva especie está progresando sostenida por el arduo trabajo de la dirección de dicho parque: El Uro (Bos Primigenius), aunque simplemente es una imitación a base de combinar genes de razas similares. A pesar de ser un "puzzle" de cruces, el resultado es asombrosamente similar. 


Paleolítico Vivo y sus híbridos de Uro

Como cierre, simplemente agradecer estas iniciativas por preservar razas tan acorraladas por el fantasma de la extinción a las asociaciones ya mencionadas, y recomendar al viajero que haga una parada en el camino en tan singular enclave. San Cebrián de Mudá, su entorno, su montaña Palentina, y su reserva, bien merecen ser visitados. 

 

Acceso a la web de la reserva Bison Bonasus


**** Recientes estudios elaborados en la Cueva del Mirón (Cantabria), afirman que el Bison Bonasus se encontraba en España hasta que posiblemente por presión humana desapareció. Los resultados de estas investigaciones han sido publicados en la prestigiosa revista "Nature" al comienzo del 2025. Este hallazgo, se ha realizado de manera fortuita, ya que se pretendía secuenciar ADN hallado en la cueva con las técnicas actuales, y al analizar los resultados encontraron rastros el genoma de este animal prehistórico. En parte, la polémica sobre la reintroducción del bisonte (Bison Bonasus), ha quedado neutralizada, ya que representa una especie autóctona aunque extinta en la zona. 



 








sábado, 3 de septiembre de 2022

El atajo olvidado: Túnel de la Engaña

En medio de la nada, entre los valles cántabros del Pas y los montes de las Merindades burgalesas, vale la pena detenerse y conocer un poco más sobre una de las obras más faraónicas y olvidadas del territorio español: el Túnel de la Engaña. 


Tras la Guerra Civil Española, con el país todavía devastado y sumido en la pobreza, se da el pistoletazo de la salida a unas obras tan colosales como inútiles en cuanto a resultados se refiere. Ante el problema que presentaban las carreteras serpenteantes, y a menudo expuestas a nevadas, que atravesaban las sierras próximas al Cantábrico, el gobierno del dictador Franco resucita un proyecto que en el pasado no había conseguido llevarse a cabo por los más diversos motivos, y se encomienda a la tarea de crear un corredor ferroviario que uniera el norte peninsular con el eje Mediterráneo, enlazando el puerto de Santander con el de Sagunto en Valencia, pasando por Calatayud en Zaragoza. Esta nueva vía de transporte permitiría un transito más fluido de mercancías y viajeros a lo largo y ancho de la península. Cabe recordar que el nacionalismo exacerbado y el aislamiento, ya habían provocado un cambio de anchura de vía en los trenes españoles, que quedaron auto-aislados del resto de Europa, una medida que trataba de acabar con el libre tránsito de personas, mercancías e ideas "peligrosas" para el caudillo y su élite. 

En 1942, centenares de presos republicanos, comenzaron la ardua tarea de iniciar los trabajos de excavación y las obras auxiliares del futuro túnel por la boca sur, cerca de la localidad burgalesa de Pedrosa de Valdeporres, mientras que otro equipo atacaba la montaña desde el flanco norte, en plenos valles pasiegos, con la esperanza de encontrarse más o menos a mitad del camino. 

A día de hoy, existen muchas confrontaciones a la hora de describir a los trabajadores. Algunas fuentes indican que los convocados allí estaban realmente satisfechos de trabajar en el túnel, pues disponían de servicios que en otros destinos como las prisiones ni soñaban con tener. Por otra parte, existe otro gran grupo de historiadores que opinan que los trabajadores fueron condenados a trabajos forzosos para perforar la montaña. 

Fuera lo que fuere, el trabajo en el túnel podría asemejarse al durísimo trabajo de una mina extractiva, y todos los problemas derivados de ella. De lo que nadie duda, es de la elevadísima mortandad que provocó el polvo inhalado por los perforadores, de los graves accidentes que allí ocurrieron, y de las condiciones extremas que tuvieron que soportar los cientos de trabajadores allí congregados. 



Trabajadores en plena tarea



Todavía quedan vecinos en los valles cercanos que, siendo niños, trabajaron en la construcción del túnel. Todos ellos relatan historias de compañerismo y amistad, pero también señalan que ellos no querían entrar dentro de la cavidad horadada, puesto que veían como sus compañeros, llegados desde todos los puntos de España, caían uno tras otro enfermos por ese polvo desprendido de la roca al ser triturada. Los supervivientes confiaron estas penosas tareas a los "forasteros", mientras ellos nivelaban taludes y construían edificios alrededor de las bocas principales.
Poco a poco, las labores en el interior iban avanzando, mientas que en la retaguardia de cada boca ya se habían construido pequeñas ciudades para albergar a los trabajadores. Las dos aldeas emergidas contaban con barracones, iglesia, y un sinfín de infraestructuras destinadas a las labores cotidianas. 
Tras tres años de ardua labor, el General Franco proclama una amnistía a los presos del túnel, parcial en algunos casos y total en otros, cediendo las tareas a las empresas especializadas que contaban con maquinaria específica para la creación de grandes túneles. 
Tras casi 17 años de trabajos ininterrumpidos, los dos equipos (norte y sur), consiguieron darse la mano en algún punto central del túnel. El recorrido subterráneo quedó compuesto por un túnel principal de 6.976 metros de largo, 7 de altura y 8 metros de anchura. Además de su impresionante largura, que lo convirtió durante muchos años en uno de los túneles más largos de Europa, llama la atención su anchura, puesto que estaba diseñado para alojar en su interior dos vías, para agilizar el paso por el inacabable recorrido. 
Por si fuera poco, en el lado cántabro tuvieron que ser construidos seis túneles más, para salvar desniveles y pequeños montes que hubieran dificultado el trasiego de locomotoras. 


Entorno de la boca sur hoy en día

A pesar del descomunal esfuerzo humano y económico, y por razones que a día de hoy siguen siendo dudosas, el túnel se detuvo antes de entrar en servicio. De hecho, ni siquiera las vías fueron colocadas. La mayor parte de los testimonios de la época hablan de supuestas presiones por parte de los directivos del Puerto de Bilbao, cuyo desarrollo y progreso veían peligrar si el nuevo túnel entraba en funcionamiento. Tras las disputas políticas, el desamparo cayó sobre la zona y nunca jamás se volvió a nombrar la puesta en marcha de la infraestructura, siendo silenciada y olvidada para siempre. 
Pero el túnel no estuvo completamente abandonado. Al margen de la ley, no eran pocos los que lo atravesaban para ahorrarse los eternos kilómetros de carreteras zigzagueantes para llegar a los valles vecinos. No solo eran conductores de la zona, sino que incluso los camiones lo transitaban cuando las nevadas cortaban el puerto burgalés del Escudo, ahorrando un valioso tiempo en sus portes.


Estado actual del Túnel de la Engaña

El tiempo fue pasando, y el nulo mantenimiento, unido a la mala calidad de los materiales empleados, dieron los primeros avisos de ruina en el interior. Tras años de goteras, inundaciones y derrumbes parciales, el túnel acabo colapsando a unos 3 kilómetros de una de sus bocas, sesgando el paso a cualquier vehículo que osara a entrar en su interior.


Iglesia del poblado del lado burgalés


Con la caída en desgracia de los materiales, aluminosis incluida en los ferrosos, se enterraron en el olvido las reivindicaciones de los pocos vecinos de la zona que aún confiaban en que alguna entidad se hiciera cargo de la rehabilitación y puesta en marcha de la colosal infraestructura. 
En la actualidad, una asociación de amantes del Túnel de la Engaña ha permitido adecentar y reconstruir algunas zonas, aunque con poco éxito, tratando de mantener viva la memoria de la historia que rodea a la enorme construcción.
De hecho, el túnel volvió a resurgir de sus cenizas gracias al mundo paranormal, dado los no pocos casos en el que según sus protagonistas narraban la sucesión de altercados con el más allá registrados en sus grabadoras, así como experiencias difíciles de describir en las entrañas de la tierra. 


Boca sur parcialmente inundada

A pesar de su abandono, son centenares las personas que visitan la zona, sobre todo en los meses de verano, para conocer sobre el terreno un lugar tan enigmático como desconocido. 
En el lado de Vega de Pas, un sendero transcurre por el trazado de la vía, permitiendo la entrada en la boca norte hasta la zona del derrumbe de 1999, donde solo los más osados son capaces de atravesar el obstáculo. Por su parte, la entrada sur fue tapiada, impidiendo el paso, y es necesario recurrir a túneles de servicio que aguardan escondidos entre la vegetación reinante a los escasos viajeros que acuden a esta boca, siendo la menos transitada. 

Estado de la boca sur

Esta gran obra, a la par que inútil, nos debería posicionar en una postura enérgica contra el despilfarro de los bienes comunes de ayer y hoy, pues se demuestra que poco ha cambiado la sociedad cuando se trata de temas como la lapidación de dinero público.