lunes, 23 de septiembre de 2019

Pic du Midi de Bigorre: un cable entre las nubes y las estrellas.

Emergiendo sobre los altos picos del Pirineo central, aparece ante nosotros esta enorme mole de piedra, que no pasa desapercibida al destacarse sobre la cadena montañosa sobre la que reposa.
Conocido como el Pico del Mediodía si hacemos una traducción literal, este altar montañoso cuenta con una larga historia de superación humana.
A finales del siglo XIX, la curiosidad científica, llevó a los investigadores del espacio a crear una red de telescopios. Para escapar de la contaminación lumínica de las ciudades (ínfima en comparación con la actual) y para limitar los trastornos producidos por las variantes meteorológicas decidieron construir los enormes telescopios en los picos más altos de las cadenas montañosas. En este caso, el observatorio fue emplazado en el Midi du Bigorre, a 2877 metros, desde el cual se puede vislumbrar un enorme radio de visión.
Poco a poco, los alpes, los pirineos, y otras zonas escarpadas europeas fueron colocando sus "ojos" apuntando al cielo.
Evidentemente, la primitiva tecnología e infraestructuras de la época y la zona, hicieron que la construcción del observatorio se convirtiera en una proeza heroica por parte de todos los implicados en el proyecto.
La elección del pico no fue ni mucho menos casual. A pesar de su dureza en todos los sentidos, el Bigorre era un espacio ideal para la observación y el estudio de los amplios fenómenos astronómicos, como ya demostraron los pioneros que subían a su cumbre para hacer sus estudios, allá por el 1740.
Antes de comenzar con la urbanización de la cima, diferentes proyectos fueron acomodando la zona para llevar a cabo semejante proyecto. La construcción de una nueva carretera, o la preparación de diferentes refugios asentados en distintas localizaciones cercanas, permitió dotar al entorno de varios campos base.
En 1875, un meteorólogo advirtió desde la cumbre unas peligrosas nubes que amenazaban con descargar litros y litros sobre los valles circundantes. Como era de esperar, su pronóstico se cumplió, y las tormentas arrasaron la zona. Gracias a la visión prematura de este científico y a que las autoridades atendieron a las alertas que llegaban desde la cima, los valles habían sido ya desalojados evitándose una gran tragedia. Este hecho, fue la prueba de eficacia definitiva que dio alas a los proyectos sucesivos.
En 1878, más de un siglo después del interés mostrado sobre el pico, se coloca la primera piedra del centro astronómico.

Imagen de la construcción. Fuente:Divulgameteo

Aunque la inauguración oficial se produjo en 1882, en 1880 ya se habían construido las infraestructuras mínimas para funcionar, incluyendo una estación de meteorología. Es mi deber poner en valor a todas las personas que participaron en la construcción, puesto que su labor siempre fue peligrosa y dura, hasta extremos inimaginables. No debemos olvidar, que con sus casi 3000 metros, el "Pico del Mediodia" es un lugar hostil, expuesto a grandes nevadas en su mayor parte del año, acompañadas de un viento huracanado que tuvo que dificultar en demasía la propia vida de las gentes que desafiaban a la montaña francesa.
Aquellos alpinistas, algunos por vocación y otros por imposición, procedían de distintos gremios, desde los propios albañiles hasta astrónomos, meteorólogos y demás científicos. 

Enorme nevada sobre la construcción. Fuente:Divulgameteo

Como cabría esperar, el ambicioso proyecto se cobró varias victimas entre los trabajadores, debido a los constantes aludes y otras circunstancias climáticas. Aunque en la cima se intentaban resolver estas cuestiones, como la instalación de un pararayos con más de 1200 metros de cable, la naturaleza es imprevisible e implacable.
En 1947, se construyó el primer teleférico, facilitando la llegada de materiales y víveres para los castigados residentes del primitivo observatorio. Poco después llegarían más avances, como la llegada de la luz a la cumbre en 1949. Gracias a estos avances el Bigorre comenzaba a tomar la forma que conserva actualmente. 
Uno de los puntos referentes, además de las cúpulas de observación astronómica, es una larga y espigada antena de telecomunicaciones (104 metros), que se eleva orgullosa sobre todo el recinto, aumentando considerablemente la altura del pico. Este gigantesco "dedo" que apunta al cielo fue construido en 1963.  
Como curiosidad, cabe resaltar que el observatorio tuvo un papel clave en la llegada del hombre a la luna, puesto que la NASA encargó a la red de telescopios allí ubicada realizar una cartografía exacta de la parte visible de la luna, seleccionando los lugares más idóneos para el alunizaje.
En la actualidad, el Pic du Midi de Bigorre sigue su labor principal de estudio y observación, pero además se ha sabido implementar una amplia oferta turística. 

El pico se convierte en un fabricante de nubes

A ojos del visitante, la experiencia de acercarse hasta esta zona ya es (valga la redundancia) toda una experiencia. El recóndito lugar, ubicado en pleno puerto del Tourmalet, ofrece un amplio catálogo de vistas, flora y fauna inolvidable, y por qué no decirlo, de todos los tipos de curvas que uno pueda imaginar. Para muchos amantes de la bicicleta, este sitio es más bien un refugio espiritual donde disfrutar de sus desniveles y su historia, pero para los automovilistas, las sucesiones de curveos pueden convertirse en una pequeña pesadilla. No nos podemos olvidar que los grandes puertos del famoso Tour de France se arremolinan en torno a esta zona del pirineo central. A pesar de lo dicho, la recompensa siempre siempre superará las adversidades, aunque la velocidad media de nuestro vehículo no supere nuestros récords. 
Tras bordear valles y elevarnos por grandes faldas, "La Mongie" se convertirá en nuestra anfitriona local. Este entramado de pistas de ski ubicado en la zona del "Grand Tourmalet", posee una gran variedad de infraestructuras relacionadas con el turismo "blanco". Multitud de tiendas, parkings y hoteles forman una pequeña población rodeada de kilómetros y kilómetros de naturaleza sin apenas presencia humana. 

Inmediaciones de "La Mongie"

Conviene dejarse llevar, y "perder el tiempo" escuchando los sonidos de los arroyos naturales y los cencerros de los numerosos animales que deambulan por las laderas buscando los mejores terrenos de pasto. Si la climatología lo permite, al anochecer, disfrutaréis de unas vistas impagables. 



Para los "alpinistas de sillón", El Midi du Bigorre nos ofrece la oportunidad de subir hasta él sin despeinarnos. El nuevo teleférico, que dista mucho en apariencia del utilizado antaño, nos elevará por un módico precio hasta las alturas. 

Base de salida del teleférico

Una vez realizada la compra de los tickets, debemos acudir a la salida del telecabina, que realiza en un impresionante ascenso de más de 1000 metros (1077) en apenas 15 minutos. Casi 14 kilómetros de cable conectan en dos etapas la base con el centro astronómico.
Como vemos, las cifras de desnivel y distancia no son nada desdeñables. 
En la primera parte del recorrido, el teleférico asciende hasta el pico Taoulet, enclavado a 2341 metros, para luego (una vez realizado el cambio de cabina), subir a los 2877 metros del recinto astronómico. 

Primer tramo de la subida


Aunque en el interior del telecabina la sensación de velocidad brille por su ausencia, en realidad la ascensión se hace a un ritmo vertiginoso. Cabe destacar, que la segunda parte del recorrido, se hace casi en su totalidad flotando sobre el vacío, puesto que el cable sale de una estación a otra sin postes de tensión del susodicho cable. A pesar de todo, en ningún caso se trata de una experiencia incómoda, de hecho, es una situación que deberemos aprovechar y disfrutar, dado que no todo los días se puede experimentar algo parecido. 

Las sirgas de arrastre parecen hundirse en el valle

Aunque el teleférico es espacioso, en temporada alta puede resultar un poco agobiante, puesto que el número de visitantes crea largas colas y reduce los espacios en el interior de la cabina. 



Una vez terminado el recorrido, nos encontraremos ya en la plataforma del recinto, donde la organización nos proveerá de una tablet por persona, con información de utilidad, juegos, y otras aplicaciones relacionadas con el espacio donde nos encontramos. 



Como vemos en las imágenes, la gigantesca antena y las cúpulas conforman un escenario digno de visitar. 
Durante la visita, varias salas nos dan a conocer la historia de todo lo sucedido en la cumbre. Una incesante colección de fotografías y maquetas nos muestran el proceso de construcción y su finalidad. Otra de las zonas que debemos resaltar es la existencia de un pequeño planetario, con capacidad para unas 50 personas, donde se proyectan películas de distintas temáticas. La entrada al planetario no viene incluido en el precio del teleférico, por lo que deberemos abonarla aparte. 

Proyección en el planetario

Como es natural, todas las proyecciones y vídeos trazan como nexo de unión el Bigorre y todas sus extensiones.
Sin duda, la atracción estrella del Pico se produce de noche. Unos pocos privilegiados, tienen la oportunidad de alojarse en el hotel existente en el centro astronómico, que dispone de seis habitaciones. La experiencia evidentemente, es exclusiva, en el amplio sentido de la palabra, puesto que una reserva puede llegar a costar en torno a 400€ la noche. Cuando el sol se oculta entre los picos, la visita nocturna comienza, cenando en el elegante restaurante, y posteriormente utilizando pequeños telescopios para disfrutar de esta "Reserva Internacional del Cielo Espacial", un conjunto de parajes que se consideran aptos para la visualización del cielo nocturno, y a las que el Bigorre pertenece. Por desgracia, estos lugares cada vez son más escasos y están más acotados debido a la proliferación de luces artificiales y al inexorable avance del ser humano colonizando todo tipo de territorios.

El cielo nocturno del Bigorre. Fuente:Pic du Midi

En la visita que se produce a plena luz del día, el Bigorre nos ofrece la oportunidad de observar el sol con un pequeño telescopio con filtros especiales. Evidentemente, la noche empequeñece cualquier acto que podamos realizar bajo el sol, pero no por ello desluce la experiencia diurna.

Sobre la plataforma al aire libre, podremos observar las inigualables vistas que nos ofrece el pico, no solo del Pirineo francés, sino también de la vertiente ibérica. 

Impresionante vista sur

Además de disfrutar de los pequeños lagos artificiales y naturales de las inmediaciones, la vista se extiende en un amplio espectro pudiendo observar si las nubes no lo impiden de los puntos más altos del Pirineo catalán, aragonés y navarro.
Para la identificación de todos los picos visibles, han creado murales en relieve para facilitar los trabajos de detección de las cotas más altas.
En el lado norte, podremos ver como el Pirineo francés se va "desmoronando" dejando paso a extensas llanuras. En esta ocasión, también disponemos de identificadores, en los que se nos muestra la distancia desde nuestro enclave hasta las más famosas ciudades francesas. 

Vertiente norte

Para los más intrépidos, la nueva construcción de una pasarela sobre el vacío es otra de las experiencias a las que no se debe renunciar. Los que tengan un vértigo exacerbado pueden ponerse a prueba y tantear los límites sobre esta robusta pasarela. 

Pasarela sobre el vacío

Como he dicho al principio del reportaje, este destino es para los "alpinistas de salón", pero el Bigorre es la puerta para poder poner en práctica deportes de riesgo. Muchos amantes de lo extremo suben en el teleférico con sus bicicletas de montaña adaptadas para dejarse caer desde los casi 3000 metros por una montaña casi vertical. 

Vista aérea del Pic du Midi. Fuente:Picdumidi

Como es normal, la subida al Bigorre requiere cierta preparación en cuanto al atuendo se refiere. Es lógico, que aun siendo verano, las temperaturas bajen bruscamente en la cima, o aparezca el temido viento, incluso que el cambiante clima nos regale alguna que otra tormenta salida de la nada. Para evitar males mayores, hay que estar preparados para todos estos fenómenos, y protegernos del sol en caso de un apacible día.
La bajada del pico, la podemos realizar en cualquier momento, lo cual nos permite disfrutar de las vistas las horas que queramos, cosa que es muy recomendable. Cuando hayamos saciado nuestro hambre de paisaje, volveremos a coger el teleférico y haremos el camino en sentido inverso. 



El viaje al Pic du Midi de Bigorre, será sin duda un antes y un después en nuestros viajes, por lo que recomiendo a ultranza su visita, sea cual sea la época del año que elijamos. 



miércoles, 11 de septiembre de 2019

Puerto del Escudo, la pirámide del fascismo.

España, a diferencia de otros países homónimos, ha dejado claro que no ha pasado página en lo que se refiere a su Guerra Civil. Los muertos siguen reposando en cunetas desconocidas, los torturadores siguen haciendo valer sus medallas, y el callejero sigue sin poder despegarse de nombres que solo causaron sangre y sufrimiento. Con este panorama, no es de extrañar que todavía queden vestigios de aquellos acontecimientos tan funestos que sacudieron el país. Como referente, el Valle de los Caídos sigue sembrando polémicas, puesto que por mucho que quieran adornarlo, sigue siendo un lugar de culto a un dictador que utilizó a España como su jardín particular para sus deplorables actos.
Otro lugar emblemático, y mucho más desconocido, se encuentra en el Puerto del Escudo, que atraviesa con su carretera la frontera entre Cantabria y Castilla y León por su vertiente burgalesa. En la carretera N-623, a la altura de la población de Corconte, y a escasos kilómetros del Embalse del Ebro emerge una figura poco frecuente en España: una pirámide.


Esta pirámide escalonada, construida en Agosto de 1939 (una vez finalizada la guerra), tenía el propósito de albergar los cuerpos de los soldados italianos que Mussolini mandó para colaborar en las batallas del ejército franquista.


Esta estructura, de unos 20 metros de alto, llegó a hospedar 384 cadáveres de combatientes italianos hasta el año 1975, en el que el gobierno italiano ordena su exhumación y traslado de los restos a su país natal.
Aunque ya se ha vuelto casi "invisible", una gigantesca "M" (de Mussolini) preside la entrada principal, bajo una gran cruz formada por los agujeros existentes de los bloques de caliza.
En su interior, podemos todavía observar las cavidades donde fueron enterrados los cientos de soldados italianos.


En el suelo, una pequeña abertura con unas escaleras, da acceso a la planta subterránea, donde se encuentran otras sepulturas, de las que aún podemos observar restos de madera proveniente de los rudimentarios ataúdes. Estas sepulturas estaban destinadas a los soldados de más rango.


El estado de la zona es ruinoso, debido al abandono que hubo desde el año 1975. Aun así, la zona infunde cierto halo tétrico.
La sala principal, situada junto al acceso a la pirámide es de sección semicircular. En sus paredes altas, aún guarda frases y arengas fascistas típicas de la guerra y sus posteriores consecuencias.

"Presente, presente, presente"
Pero la historia negra de la "Pirámide del Escudo" no acaba aquí. En mayo de 1971, integrantes de las legiones italianas y familiares de los que allí estaban enterrados viajaban de Madrid a Santander. Habían acudido a España para rendir homenaje a sus caídos, y bajo la parafernalia fascista, pasaron por la pirámide en su ruta. Unos metros más adelante, el autobús que los transportaba se salió de la carretera, despeñándose por el barranco, lo que provocó que 11 personas murieran y 23 fueran heridas de distinta consideración.
Esta noticia, causó gran perturbación en la sociedad, y comenzaron las leyendas sobre la maldición del monumento. Muchos aficionados al mundo paranormal han acudido a la zona para realizar sus experimentos.

Imagen de un diario de la época reflejando el accidente
A pesar de sus connotaciones, la pirámide se encuentra en un entorno idílico, muy cerca del nacimiento del Ebro (Fontibre) y su posterior embalse, rodeado de montes y praderas con distintos tonos de verde. Debido a la altitud del Puerto del Escudo (unos 1000 metros), a veces la niebla se crea en los parajes inferiores, dando la sensación de hallarnos sobre un mar de nubes.

La niebla "nace" del embalse del Ebro
Lamentablemente, visitar esta zona, nos hace reafirmarnos que nos encontramos en un país que no ha conseguido cicatrizar una guerra civil lejana en el tiempo pero presente en el día a día. Tal vez, lo que más indigna es saber que otras hoy democracias han hecho todo lo posible por la conciliación, o por lo menos, por ocultar la adoración a los vencedores y recuperar el orgullo de los vencidos. Tal vez estamos en un país en el que se proteja al poderoso y se abandone al desposeído.

Tal día como hoy, en una cuneta no muy lejana

Cercado Osero de Proaza (Asturias): La historia de Paca y Tola

Proaza, una pequeña localidad asturiana, a orillas del Río Trubia se encuentra la "Senda del Oso". Se trata de una antigua línea férrea de casi 60 km de largo reconvertida en vía verde. Este atractivo camino que transcurre por distintas rutas nos muestra uno de los tantos paraísos naturales que alberga Asturias.
A medio camino se encuentra la Casa del Oso, que aloja la sede de la Fundación Oso de Asturias. Este recinto, ejerce las tareas de punto de información sobre los plantígrados que deambulan por la zona, puesto que estos parajes amparan la mayor población de estos animales de toda la Península Ibérica (casi 300 ejemplares distribuidos a lo largo y ancho de toda la geografía asturiana).
La fundación se dedica casi en exclusiva a estudiar, controlar y proteger a las diversas poblaciones oseras, y también a concienciar sobre la importancia de mantenerlas y extenderlas.
Muy cerca del centro de operaciones de este organismo, se encuentra el "Cercado Osero", donde se mantienen varios ejemplares.


La historia de "Paca y Tola":
Dos ejemplares hembras de Oso pardo Cantábrico fueron rescatadas de manos de los furtivos en 1989. Tras unos años deambulando por recintos en Catañuña y Cuenca, vuelven a su tierra natal. Un grupo de expertos evaluó su situación, y se llegó a la conclusión de que no era viable reintroducirlas en su espacio natural, por lo que se creó un recinto especial en las faldas del monte Fernanchín, cerca de la localidad de Proaza.
Este cercado osero, fue ganando en popularidad, aunque solo se avistaba a la pareja de osas en las horas de la comida. Tras varios problemas logísticos, años más tarde se les trasladaría al recinto actual donde son vistas a cualquier hora del día.
En 2008, "Furaco", un gran macho cedido por el parque cántabro de Cabárceno, fue introducido en la manada con la intención de que Paca o Tola se reprodujeran con él. El macho, eligió a Tola y tuvieron un osezno, pero desgraciadamente, murió a las pocas horas de vida aplastado probablemente por su madre. En 2008, y tras varios intentos fallidos de apareamiento, el oso macho "Furaco" es retirado del recinto.
Hay que contar con que tanto las hembras  como el macho ya tenían una edad avanzada, entre 25 y 30 años, una cifra difícilmente alcanzada en libertad.
En el comienzo del 2018, la osa "Tola" muere por causas naturales, dejando a su inseparable "Paca" sola en el cercado. Al parecer, el estado de "Tola" comenzó a empeorar meses atrás, con problemas en los huesos de la columna y una cadera rota, debido a los estragos de la propia edad.
En la actualidad, en el recinto conviven dos hembras, "Paca" y "Molina".

"Paca" descansa tranquilamente bajo la lluvia
La veterana osa, goza de buena salud, aunque es inevitable pensar que su final está cerca, puesto que su edad ya es elevada. En libertad, probablemente habría muerto por su incapacidad a la hora de alimentarse y defenderse de otros ejemplares más jóvenes.


Por su parte, "Molina", es una hembra joven, que fue rescatada con apenas un año, con una lesión en la cadera. En su momento, se valoró la opción de reintroducirla, pero el tiempo pasaba y la osa cada vez tenía más contacto con el ser humano, que a la larga supuso su condena a vivir en un recinto.
Las dos osas se aceptaron mutuamente y a día de hoy son un gran atractivo para la zona, que se llena de turistas para ver a la incombustible joven y la tranquila osa senior.

"Molina" juega cerca de una charca artificial
El Cercado Osero de Proaza es toda una atracción de la senda del Oso, pero no debemos menospreciar sus alrededores, llenos de vida y con paisajes absolutamente relajantes. En las praderas cercanas, podemos también contemplar distintos animales más comunes como caballos, ovejas, cabras y vacas.


En definitiva, el cercado osero de Proaza es un lugar único en la observación del oso cantábrico, aunque es una pena que estos animales no hayan podido integrarse de nuevo en su habitat natural, tan mermado y desgastado por la mano del hombre.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Ochate (Condado de Treviño, Burgos). Un pueblo no tan maldito.

Ochate, un despoblado situado en Álava, aunque perteneciente a la provincia de Burgos, desde que Alfonso VIII ganara una batalla y lo anexionara a Castilla, es uno de los tantos pueblos que han sufrido un abandono radical por parte de sus vecinos en épocas no tan lejanas.
Datado en el año 1025, aunque probablemente existiera desde mucho antes, Ochate era un pueblo como otro cualquiera. Imaginamos que su subsistencia se basó en la agricultura y la ganadería, como tantos y tantos núcleos urbanos repartidos por toda la geografía española.
Ubicado en unas tierras de carácter pedregoso, con un clima extremadamente duro, y con un cierto aislamiento en lo que a comunicaciones se refiere, este asentamiento acabó por caer en el olvido tras la migración de sus escasos vecinos allá por la década de los años 40.
Pero Ochate fue revivido, y no de la mejor de las maneras. Cientos de historias truculentas acabaron por convertirlo en "pueblo maldito".
En los años 80, "Pruden" Muguruza hace saltar todas las alarmas con la publicación en una revista de misterio de una fotografía de un supuesto ovni avistado por él mismo en una zona cercana al pueblo.

Portada de la revista de los años 80
El "OVNI de Treviño" rompió en mil pedazos la calma de la zona, y miles de investigadores y curiosos se acercaron al hoy despoblado burgalés con intereses científicos o paranormales.
A raíz de este avistamiento, sobre el que se han difundido cientos de teorías y conspiraciones, los investigadores del misterio sacan a relucir una verdadera historia negra sobre Ochate y sus moradores. Lo extraño es, que en el pueblo no se vio absolutamente nada, puesto que el OVNI supuestamente fotografiado fue ubicado en Eguillo, a varios kilómetros de allí.
Para bien o para mal, el despoblado saltó a la fama dando pie a todo tipo de especulaciones.
Según cuentan los cronistas de la época, tres virulentas plagas azotaron Ochate abatiendo una y otra vez a sus habitantes, provocando la salida forzosa de los escasos supervivientes. Afortunadamente, investigadores de prestigio, como Enrique Echazarra, profundo amante del misterio, pero imparcial y sereno, dieron un paso al frente para desmontar las teorías sobre estas plagas bíblicas sobre los vecinos de este pequeño pueblo burgalés.
Evidentemente, Ochate sufrió plagas y enfermedades mortales, como el resto de pueblos y ciudades de la época. Cabe recordar que una simple gripe, sin los medicamentos apropiados, podría acabar con la vida de cualquier persona en aquella época. Por lo tanto, ninguna plaga acabó con los ciudadanos de este emplazamiento.

Ochate, vista general
Otro famoso divulgador de lo desconocido, Iker Jimenez, a través de sus numerosos programas en diferentes medios, no ha conseguido otra cosa más que aumentar la leyenda de este despoblado, haciéndose eco de misteriosos acontecimientos además de los ya mencionados.
Ochate, cuyo nombre raíz significa "puerta del frío" o "puerta secreta" se ha convertido en un pueblo venerado por los seguidores de este famoso investigador paranormal. 
Un hecho luctuoso si que ha quedado demostrado, el asesinato de un pastor a manos de su compañero en una de las casas del pueblo que usaban como refugio.  Jacinto, agresivo de naturaleza, y conocido en la zona por su personalidad "peligrosa y variable" asesina en 1936 a otro pastor, dejando el cuerpo inerte a merced de las ovejas, que lo pisotean repetidas veces. Cuando encuentran el cuerpo, este se halla completamente desfigurado, lo que provoca el espanto en la zona, y fuerza la salida del último habitante reconocido en la zona, Eusebio. 

Restos de las casas que aun quedan con la torre acechando

También se habló de la desaparición del cura, que circulaba por los caminos y se "evaporó" sin dejar rastro. Más tarde se supo que el párroco había cruzado el charco y se hallaba en Sudamérica, junto a su sirvienta, desmontando cualquier tipo de leyenda sobre su persona.

Interior de la castigada torre

Y es que, este pueblo, maldito o no, hace volar la imaginación. A escasos metros del núcleo urbano, podemos encontrar una serie de tumbas antropomorfas de escaso tamaño, las cuales también han levantado suspicacias. Al ser de un tamaño casi ridículo, se dice que podrían pertenecer a niños o a seres venidos de otros lares, pero la realidad es que parte de las tumbas excavadas en la propia piedra del lugar se han desprendido y mezclado con la vegetación unos metros más abajo.  

Tumbas antropomorfas
Como vemos, a veces, hasta lo mas extraño tiene una explicación muy normal. Tenemos que tratar de aplicar la lógica siempre que nos sea posible. Eso no quiere decir que no disfrutemos y nos dejemos llevar por el lado misterioso de las historias y los lugares, puesto que nos hará disfrutar la experiencia en toda su extensión.

Detalle de las tumbas
Otro lugar de interés, situado a unos 500 metros del núcleo urbano, es la Ermita de Burgondo. A pesar de su estado ruinoso, no está libre tampoco de fenómenos extraños. 

Ermita de Burgondo

Uno de los sucesos acreditados y menos conocidos, acaeció en 1947 cuando el pueblo ya se hallaba abandonado. Victor Moraza, vecino de Irimuri, el pueblo más cercano, ve caer un rayo sobre la ermita. Inmediatamente, se acerca al despoblado, y en el lugar donde el rayo había impactado, aparece de la nada un medallón con la efigie de la virgen. Este acontecimiento, que hace estremecerse hasta el más escéptico, tiene una sencilla explicación. La reliquia, se hallaba oculta en una cámara de aire en el interior de un muro, al caer el rayo, la pared se "rajó" dejando a la vista el medallón. 

Medallón original. ATHA. Fondo G. López de Guereñu Galarraga
A día de hoy, la reliquia se ha restaurado, y cada 15 de Agosto es besada por los antiguos moradores de Ochate y sus descendientes, que siguen realizando una romería hasta la Ermita de Burgondo.
Como es de imaginar, muchos amantes de lo paranormal se acercan también hasta esta ermita, para realizar experimentos psicofónicos y otros rituales. En este apartado se han obtenido resultados cuanto menos curiosos. 
Pero sin duda, la Ermita de Burgondo alberga uno de los misterios más esperados y más temidos. Según cuentan, de madrugada, cuando solo ciertas esquilas de animales en estado de semi-libertad y los ruidos propios de la naturaleza se escuchan, una dama de negro se aparece en los alrededores de la ermita provocando el espanto de quienes la contemplan. 

Preciosos relieves que aun posee la desvencijada ermita
Aconsejo a los visitantes, que acudan a Ochate. Siempre desde el respeto, evitando el vandalismo (desgraciadamente ya existente), pues es un entorno, que dejando la mente libre y alentando un poco la sugestión puede dar mucho juego. 
No olvidemos tener mucho cuidado, pues el peligro no se encuentra "en el otro lado". Paredes y techos en ruina, un terreno pedregoso, y la vegetación agreste pueden jugarnos una mala pasada. 

La torre y sus excelentes vistas
Recapacitando, tengo la certeza de que Ochate es un pueblo maldito, no por las leyendas, sino por la despoblación. La migración a las grandes urbes por la falta de trabajo y servicios, la falta de buenas comunicaciones y otros factores, son la peor maldición que asola miles de pueblos en todos la geografía mundial sin excepción. La peste de la despoblación es una enfermedad inoculada y vinculada al supuesto progreso.




El coloso de arena: Dune du Pilat (Francia)

En el Oeste francés, a caballo entre las Landas y la Bahía de Arcachón, emerge la joya de este enclave natural: La Duna de Pilat. Oculta en un extenso bosque, una red de senderos con información sobre la flora y fauna de la zona desembocan en esta maravilla que parece sacada de otro continente. Tras las kilométricas playas de arena fina de las Landas, esta montaña inestable, aparece ante nosotros como un muro infranqueable.


Sus proporciones, realmente gigantescas, la convierten en la duna más grande de Europa. Ocupando 90 hectáreas, y con sus 3 km de longitud, sus 620 metros de ancho, y con una altura que puede llegar a superar los 110 metros de alto, aventaja con creces al resto de dunas existentes en el continente.
La ascensión no es fácil, puesto que para llegar a la cima el camino es duro. Tenemos dos opciones: unas escaleras para los más precavidos, o una casi escalada por cualquiera de sus laderas sobre una arena poco compactada que puede resultar una odisea si no se está en buena forma. Respecto a la bajada, creo que es casi obligatorio el dejarse caer por su ladera, puesto que el riesgo de sufrir una caída con consecuencias es casi nulo, además de ser una experiencia muy relajante y estimulante a su vez.


Como vemos en las imágenes, la duna bien podría pertenecer a un lejano desierto africano, pero la Duna de Pilat está envuelta por bosques y cercada en su otro extremo por el caprichoso mar que la va moldeando.
No debemos ver a la duna como un objeto inerte, puesto que su movimiento anual se calcula en unos 3 metros, con dirección Este (hacia tierra adentro), lo que hace que este monumento natural cobre "vida", cambiando su tamaño y su forma continuamente. Además, la duna está en su niñez, puesto que comenzó a formarse en el siglo XVIII, lo que es un lapso de tiempo minúsculo geológicamente hablando.

Imagen desde uno de los puntos más altos de la duna
Mientras que en el lado Este, centenares de árboles tratan de, infructuosamente, frenar la duna, el lado Oeste, donde se encuentra el Océano Atlántico, la sigue abasteciendo de arena procedente de los gigantescos bancos que se acumulan debido a las corrientes del golfo de Vizcaya.


En la Duna de Pilat vemos representada la lucha desigual entre naturaleza y humanidad, puesto que, aunque la guerra esté perdida, han sido muchos regentes que han intentado frenarla con plantaciones a sus pies, que inexorablemente, son devoradas por la duna a razón de varios metros al año. Por el momento, la duna está en un momento de crecimiento o expansión, mientras siga abastecida por esa fina arena proveniente del mar. Dentro de unos años, probablemente la propia naturaleza le ponga freno, primero ralentizando su crecimiento, para después entrar en una fase de decrecimiento hasta que la duna desaparezca total o parcialmente.
Mientras esta maravilla natural siga en pie, podemos deleitarnos con paisajes imposibles. El contraste de colores y ambientes es algo fuera de lo común. En su base, el bosque Atlántico, con sus enormes formaciones boscosas. En la cima, el paisaje es desértico, como si nos hubieramos teletransportado a algún paraje africano. Si miramos hacia el Oeste, el color de sus aguas nos hace imaginar que nos encontramos en algún lugar del caribe con playas paradisíacas.

Vistas hacia el Oeste
 Estos cambios de color, junto a su impresionante tamaño, son los que dan a la Duna de Pilat un atractivo especial. En pocos lugares conseguimos fotografiar semejante arenal y tan espectacular masa arbórea.


Antes de realizar el paseo, recomiendo visitar los senderos que conducen hasta la duna, pues nos muestran con frecuencia datos sobre la flora y la fauna del lugar, además de explicaciones detalladas sobre la formación y las características del monumento natural. Además, la zona está equipada con parkings de pago, zonas de descanso, sanitarios, las típicas tiendas de souvenirs y una oficina de turismo.
La duna de Pilat no puede defraudar a nadie, puesto que cuenta con componentes paisajísticos para todos los públicos, además de ser un lugar insólito.



jueves, 1 de agosto de 2019

Cité del espacio en Toulouse (Francia). El sueño espacial hecho realidad.

Desde el principio de los tiempos, la cúpula celeste ha marcado nuestro destino, tanto espiritualmente, como geográficamente, incluso en términos de arquitectura. Basta con mirar la historia de las grandes civilizaciones para comprobar que el ser humano siempre ha tenido una enorme atracción por desvelar los misterios de ese cielo infinito que nos rodea. El espacio, con sus incontables estrellas, sus fenómenos naturales, y sus gigantescas distancias no hace sino empequeñecer al que las observa.
Las estrellas, la luna, los eclipses... han marcado la agenda de la agricultura, de los rituales, y de los grandes filósofos que han reflexionado una y otra vez sobre sus misterios.
El sueño de todo aquel que se sienta mínimamente interesado por la astronomía, o simplemente del observador casual, es adentrarse en ese vasto espacio de luces y oscuridad.
Lamentablemente, ese sueño es complicado de alcanzar, puesto que solo un mínimo grupo de elegidos tienen la oportunidad de conocerlo, aunque sea en umbrales próximos a nuestro planeta.
Por suerte, la "Cité de l´Espace" de Toulouse nos acerca un poco más a ese intrigante espacio y sus protagonistas.
Situada en las afueras de esta gran ciudad francesa, el centro museístico ocupa casi cuatro hectáreas de terreno, que se fueron ampliando a raíz de su inauguración en 1997.


 La gigantesca maqueta de 55 metros de altura, réplica de la misión Ariane 5, nos da la bienvenida, y es visible a kilómetros de distancia. Aunque la explanada al aire libre ofrece una gran variedad de distintas naves y satélites, por su tamaño y su arquitectura, esta es sin duda la más destacada. En su base, una pequeña sala, imita el centro de control del lanzamiento, siendo totalmente interactiva, puesto que cualquiera puede ejercer de ingeniero y ayudar a que el cohete despegue en una completa simulación.


A su alrededor, se encuentran diseminadas todo tipo de maquetas a escala real de otros proyectos, como el llamativo telescopio espacia de la misión XMM-Newton. Este satélite se ha dedicado a fotografiar objetos del espacio profundo mediante rayos X, y continuamente ha estado mandando información a la tierra, donde se recopila minuciosamente para su estudio. Curiosamente, este pequeño voyeur del espacio fue lanzado desde el cohete Ariane 5 antes mencionado.

Satelite XXM-Newton
Siguiendo la visita por la zona exterior, nos iremos encontrando con multitud de paneles informativos, que nos darán informaciones para todo tipo de público, puesto que este parque está diseñado para niños, y niños grandes.

Réplica del sistema solar

Como se aprecia en las fotografías, las maquetas y reproducciones tienen un tamaño considerable. Las explicaciones están en varios idiomas diferentes, lo que facilita la visita a los foráneos.

Detalle del sistema solar
Posiblemente, una de las atracciones más visitadas, sea la réplica exacta de varios de los módulos que constituían la ya desaparecida MIR. Para los desconocedores en la materia, este complicado entramado de módulos estuvo orbitando la tierra desde el año 1986 hasta 2006. La MIR era un proyecto que se inició en la ya desaparecida URSS, y marcó un antes y un después en los experimentos en "gravedad 0". Una vez desaparecida la URSS, Rusia tomó el control de la nave y permitió un hecho sin precedentes: la colaboración de USA en sus proyectos cosmonáuticos. A día de hoy, su "sustituta" es la ISS (Estación Internacional Espacial), de la cual forman parte multitud de países, que aportan en mayor o menor medida sus recursos humanos y financieros para su mantenimiento y expansión.

parte de la réplica de la MIR
Los visitantes, en temporadas de alta afluencia, se arremolinan en torno a esta gigantesca nave, que podemos visitar en casi su totalidad. En su interior, los diseñadores de la "Ciudad del Espacio" han recreado el día a día de la vida en la estación. 

Interior de la MIR

Es muy fácil dejarse "atrapar" y dejar volar la imaginación paseando por los, en ocasiones, angostos pasillos de la nave. En apenas unos minutos, aprenderemos a valorar a los cosmonautas y astronautas, puesto que no tendría que ser fácil la vida en espacios tan pequeños, con miles de instrumentos y cables colgando por todas las superficies visibles. 

Soyuz
Si hablamos de la MIR, no podemos evitar mencionar uno de los módulos de transporte de mercancías y pasajeros más famosos de la historia: La cápsula Soyuz.
Este invento tecnológico puede que no sea el más bonito del mundo, pero ha demostrado su fiabilidad a lo largo de sus múltiples años de servicio. Su primer vuelo oficial fue en 1967, aunque su aterrizaje forzoso provocó la muerte de su único tripulante, el cosmonauta Vladimir Komarov. 
Poco a poco, la cápsula, de unos siete metros de largo y más de siete toneladas de peso, fue perfeccionándose con el paso del tiempo. De hecho, modelos avanzados de esta primigenia Soyuz siguen siendo utilizados para abastecer a la Estación Espacial Internacional. 
A pesar de que los transbordadores estadounidenses han acaparado la mayor parte de la atención mediática, la única superviviente sigue siendo la discreta pero eficaz Soyuz. 
La dirección del parque, pone a nuestra disposición (ya en los edificios interiores) una excelente colección de artículos cotidianos de la Soyuz y otras naves, y sobre todo, nos ofrece la posibilidad de experimentar la claustrofobia de introducirse en el módulo final de la nave rusa, un compartimento en el que solían viajar 3 personas ataviadas con sus trajes espaciales, más todo el equipamiento necesario. 
Es toda una vivencia, puesto que aunque la experiencia del visitante no se prolongue más que unos segundos en el tiempo, nos hace imaginar un viaje a través del espacio que dura varias horas en un habitáculo tan reducido. No tengo ninguna duda que para el viajero será uno de los más gratos recuerdos de su paso por la Ciudad del Espacio, al igual que estoy convencido de que el paseo de varias horas de los astronautas y cosmonautas no debe de ser para nada agradable. 

Módulo final de la Soyuz, Abstenerse claustrofóbicos
Queda absolutamente claro, que los cosmonautas/astronautas, están bien entrenados y hechos "de otra pasta" para controlar las situaciones y sus propios miedos.
En los edificios interiores, se nos muestran a los hombres y mujeres que desde hace varias décadas, han hecho posible que el ser humano vaya rompiendo barreras y limitaciones, aunque en ocasiones, en pro del progreso, hayan perdido sus propias vidas. 

La filosofía de la Ciudad Del Espacio de Toulouse es la de aquellos museos (escasos) en los que el lema es "Prohibido no tocar", puesto que en cada rincón encontraremos algo con lo que interactuar. 
Las simulaciones de "gravedad 0" por medio de un sistema de poleas, son unas de las más codiciadas por los más pequeños, que perfectamente equipados con trajes espaciales vuelan libremente golpeándose entre sí con total felicidad. 


En todos los edificios del parque temático, las exposiciones permanentes se agolpan en cada pasillo, abarcando un amplio número de frentes: Marte, la llegada a la Luna, los cometas, los satélites artificiales, etc.
Cabe destacar los objetos originales de las distintas misiones, que nos permiten observar los pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos en las escasas imágenes que nos muestran los medios. 

Traje espacial con todo su equipamiento

Réplica de los famosos Rovers que exploran Marte

Otro plato fuerte del parque son los planetarios y sus proyecciones. Enormes salas coronadas con cúpulas nos muestran el cielo nocturno, la vida cotidiana en la ISS, o proyecciones variadas en 3D que harán las delicias de grandes y pequeños. 


Es de vital importancia no diluirse entre la multitud de actividades y proyecciones programadas. A la entrada del parque se nos entregará un documento con un mapa, indicándonos el tipo de actividad y la zona en la que se va a producir. Creo que merece la pena pararse a programar el día de visita, puesto que si nos despistamos podemos no llegar a nada.  En ocasiones, la apacible visita se vuelve una carrera contrarreloj, pero es necesaria si queremos aprovechar la experiencia al 100%. El número de carreras será proporcional a la afluencia del parque en el día elegido para nuestra estancia, puesto que las colas son habituales, y los aforos son limitados. 


Por supuesto, la organización del parque es consciente del pequeño caos que se organiza antes de cada evento, y habilita salas de espera, salas de pre-entrada, y todos los medios visuales y auditivos para que la experiencia sea grata. 
Cuando estemos en esos ratos "libres" podemos ir visitando las exposiciones y curiosear con los experimentos que nos ofrecen. 

Holograma en vídeo explicativo
El parque también cuenta con áreas de restauración y zonas de descanso. Es muy recomendable acomodarse en alguna zona verde y disfrutar del entorno, al igual que podéis relajaros en una cama para astronautas como si deambulaseis por el espacio dentro de una nave de largo recorrido. 




El hacer descansos y paradas es bastante importante, ya que la densidad del parque puede que nos deje agotados. De primeras, la Ciudad del Espacio parece muy asequible en cuanto a tiempo se refiere, pero a medida que interactúas y disfrutas de las exposiciones, las horas parecen desaparecer. 

Como es evidente, la visita a este parque es imprescindible si recorremos la zona. Es muy recomendable para todo tipo de personas y edades, sobre todo para los más pequeños, que igual en un futuro no muy lejano tienen que salir al espacio forzosamente si el planeta sigue la deriva actual, de lo cual seremos culpables si no lo remediamos a tiempo. 


Mapa de la Cité